Libro el esclavo

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 2 (414 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Nombre del autor: Francisco J. Ángel Real

HECHO POR: PABLO ALBERTO HERNÁNDEZ RÍOS
NOMRE DEL MAESTRO: ALEJO GONZÁLEZ
NOMBRE DEL PADRE O TUTOR: PABLO HERNÁNDEZ SOTO Y OLIVIA CELIA RÍOS BOLAÑOSMATERIA: ORIENTACIÓN Y TUTORIA

“El que sacrifica la libertad por la seguridad no merece ni libertad, ni seguridad.”
BENJAMÍN FRANKILIN.

En este libro que he leído que se llama “El esclavo” setrata de que es, un joven que tomaba mucho y lo hacía con frecuencia entonces no se imagino que pronto llegaría la tragedia pero que por esa tragedia iba a aprender muchas cosas en su vida.
Cuando eljoven recupero el sentido vio que estaba en un grave problema y que todo estaba muy mal frente a él estaba una intensa luz que le lastimaba los ojos y además de eso no podía parpadear y el intentomuchas cosas: intentar mover el brazo para taparse su cara, mover los brazos o desviar la mirado pero no lo logró su cuerpo entero estaba totalmente paralizado y el joven era recorrido con un gran dolorfrío que jamás en su vida había sentido también intento gritar o pedir ayuda pero no lo logró, algo le lastimaba la garganta y además un ruido lastimaba sus oídos pasaron varias horas… y el mismo sepreguntaba en su mente ¿Dónde estoy? ¿Qué está pasando? ¡Estoy muerto ¡
El dolor, el terror y sus pensamientos lograron que el joven perdiera el sentido que fue un alivio para él porque ya no soportabamás. Y se preguntaba más ¿Estoy realmente muerto? ¿De quién es la respiración que escucho? ¿Qué es esto que siento en mi boca y que raspa mi garganta?
El joven estaba pensando la noche de ayer: lostragos, la discusión con su novia Laura y la insistencia de su amigo Eduardo para probar una droga que a él le resultaba fascinante y las palabras de su novia que le decía: -Mi amor ya deja de tomar porfavor… ¿Qué no ves que te estás matando? ¿Es eso lo que quieres?
En eso el joven llevo a su boca el par de pastillas azules que aceptó de su amigo Eduardo y entonces pensó: ¡Hay dios mío! Por fin...
tracking img