Los peces en el mar

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Confesiones Antes de Ser Ahorcado
(1949)
Por John Haig
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Mañana seré ahorcado. Pasaré, por primera y última vez por esa puerta de mi celda (hay dos en ella) que nunca he visto abrirse. La otra sirve a los guardianes cuando vienen a visitarme. Pero sé que por la segunda puerta, esa siempre cerrada, es arrastrado el hombre destinado a la ejecución. En verdad, es el umbral del más allá.Atravesaré ese umbral sin miedo ni remordimiento. Los hombres me han condenado porque me temían. Amenazaba su miserable sociedad, su orden constituido. Pero estoy muy por encima, participo de una vida superior, y todo eso que he hecho, lo que ellos llaman "delitos", lo he realizado porque me guiaba una fuerza divina. He aquí por qué me es completamente indiferente que se me trate de malvado o loco:de igual modo me es indiferente que comadres tontas soliciten verme. En efecto, parece, al menos a estar a lo que me ha dicho un guardián, que llegan a la prisión muchas cartas dirigidas a mí de parte de ese frívolo sexo. Me pregunto si existe alguien sobre la Tierra capaz de comprenderme. A decir verdad, algunas veces me cuesta a mí mismo, y ahora, mientras refiero mi experiencia, desespero deencontrar ni siquiera un solo lector que esté a mi altura.
La primera persona que he matado fue William Donald McSwan. A continuación maté a su padre y a su madre. La manera como conocí a Swan no tiene en sí nada de misteriosa. El era propietario de una sala de juego en Tooting, en los alrededores de Londres.
Una tarde de otoño de 1944 encontré a Swan en un café de Kensington. Estaba preocupado.Temía que lo llamaran a las armas, y me confió su intención de esconderse para evitar la conscripción militar. Desde aquella vez lo volví a ver con frecuencia. Me llevó, además, a casa de los suyos. Una noche, le propuse visitar mi departamento y, en el sótano, mi laboratorio, en Gloucester Road número 79. El joven Swan accedió. Entró junto conmigo...
No puedo referir lo que hice entonces sincontar previamente algunos hechos que se remontan a mi infancia. Es necesario que hable de los sueños que tenía en aquel tiempo. El primer sueño del cual me acuerdo con precisión se remonta a la época en que formaba parte del coro de la catedral de Wakefield. De noche, en la cama, cerraba los ojos y volvía a ver el Cristo torturado sobre la cruz. Miraba el crucifijo en la iglesia, y a veces veía lacabeza coronada de espinas, a veces el cuerpo entero de Cristo, de cuyas heridas brotaba copiosamente la sangre. Me sentía horrorizado.
En otro sueño me construía una inmensa escalera telescópica, por medio de la cuál llegaba a la Luna. Desde allí miraba la Tierra a mis pies, no más grande que una pelota. ¿Qué significado tenía este sueño? Pensaba que quería decir que haría en mi vida alguna cosagrande, que sería el mejor de todos.
La mayor parte de las veces la sangre era el asunto de mis sueños. Estos sueños tenían un papel fascinante y terrible en mi existencia. Y todavía no conocía el sabor de la sangre. Una pura casualidad me la hizo gustar, y desde entonces ya no pude olvidármelo.
Tendría diez años. Me había herido en la mano con un cepillo para cabello, de pelos metálicos. Lamí lasangre que brotaba, y algo se me mezcló en todo mi ser. Esa cosa viscosa, cálida y salada que sorbía a flor de piel era la vida misma. Fue una revelación que me obsesionó por muchos años.
En cierta oportunidad empecé a tajearme adrede los dedos y las manos, sólo para poder posar los labios sobre la herida fresca y volver a sentir aquella sensación inefable.
La casualidad, pues, me había hechovolver, a través de los siglos de civilización, a los tiempos fabulosos en que los seres sacaban fuerza de la sangre humana. Descubrí que pertenecía a la raza de los vampiros. ¿Por qué? ¿Por qué justamente yo? No sabría explicarlo. Sólo puedo contar lo que experimentaba.
¿Comprenden ahora lo que pudo sucederle al joven Swan, cuando se encontró a solas conmigo, en aquella tarde de otoño? Lo...
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