Martín rojas: romero, sólo romero

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Los motivos del lobo
Martín Rojas: romero, sólo romero
Martín Rojas es un pintor incómodo para muchos de su gremio en Tlaxcala. Su búsqueda personal y artística lo ha llevado a traspasar la Malintzi y a imponer la dignidad que todo creador se merece por el sólo hecho de no ser un improvisado. Este pintor que tiene amigos por todo el mundo —y que alguna vez quiso ser sacerdote— detesta lamediocridad, su manera de esquivarla ha sido mediante la disciplina y honestidad puestas en lo que ha tocado: escultura, bronce, grabado, retrato, arte abstracto. Quizá disgusta de él, a la vista de los aletargados, la independencia que consigue y su propuesta visual que lo hace ser un artista internacional desde hace años.
Martín Rojas no permite que lo manipulen, se exenta de dar hasta la últimagota de su sangre por nadie que no haya aprendido primero a trabajar y justificar el aliento que le ha sido dado. El niño precoz y autodidacta que recuerda haber sido, sigue dentro de él, pero ahora con un poco de cansancio y canas, de cejas levantadas a manera de toque maléfico que le provocan risa maliciosa ,y, a quien no lo conozca, una pizca de espanto.
De estatura breve, ensanchada cualfrutero bonachón; manos venosas, finísimas, con repentino ánimo tembloroso; labios largos que parecen arquear los brazos a la hora de sonreír; nariz gruesa, gorda, desvanecida de la punta; barba blanca, nevada con todo orgullo por acercarse a los sesenta años; frente que ya no consiente más que unos finos trazos de cabello ondulado. La mirada es permanente expresión de fiera tristeza y ternura y paisajehermosamente desolado. En la cuenca de esos ojos hacen falta las flores elegantísimas del amor, la flama familiar, el lienzo inspirador y restaurado de un ser que lo llene todo bajo la promesa de que nunca se irá.
El maestro viste con camisas a cuadros, de franela, sueltas, pantalón formal, o de mezclilla si es un asunto relacionado con una exposición pictórica de algún colega. Le incomoda eltraje y la corbata tanto como la hipocresía; se viste formal si es una inauguración de gala en la que él es el protagonista.
Martín Rojas, el recio solitario. La casa que habita en Acxotla del río es testimonio del esfuerzo que representa juntar ladrillo por ladrillo, ninguno regalado. Donde vive para crear también es espacio en el que este orfebre de soledades tiene su propio museo: un mural,múltiples cuadros hechos por él mismo y pocos de algunos amigos. La altivez de este pintor muy bien se entiende: su origen fue humilde, su trabajo autodidacta era notable antes y perfeccionado después; no ignoró que el pintor habrá de ser culto, lector, políglota, de alcance universal. Esta exigencia lo ha llevado a conocer poco más de treinta países, a renunciar a casi cualquier relación de amorosadurabilidad que lo ate o haga matar el tiempo; no está dispuesto, no lo ha estado, a sucumbir a tentaciones odiosas que aplastan la cosecha e impiden concretar lo que más le importa: pintar: única forma de encontrarse a sí mismo y comunicar al espectador con obra de búsqueda; hablo de esas últimas variadas formas que él está haciendo, luminosas todas, texturizadas, con temas precolombinos, quelogran ya visos de artística eternidad.
Martín Rojas, el autodidacta, el precoz, el soñador, el hombre de inflexibles proyectos, ambiciosos todos, detenidos acaso por un reciente paro cardiaco y porque los dineros tardan en juntarse para su afanoso y más grande propósito: Eco Global Arte, Centro Internacional de Seminarios, cuya sede será en Tlaxcala, en un terreno de varias hectáreas.Cualquier guiño de afecto es bien recibido por este pintor que nació en San Martín Texmelucan, Puebla. De él se conoce esa afición por dejarse rodear de incipientes jóvenes; quizá hay en esa fuente de ignorancia, rebeldía y nobleza que ellos destilan, tres pliegues que lo cautivan tanto, al grado de enamorarse de esas efímeras piezas que no se le agotan. Martín Rojas tiene bellos recuerdos de efebos...
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