Martirez de las catacumbas

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  • Publicado : 15 de junio de 2011
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EL MARTIR DE LAS CATACUMBAS
Un Episodio de la Roma Antigua
PREFACIO
HACE MUCHOS AÑOS que fue publicada una historia anónima titulada El Mártir de las Catacumbas: Un episodio de la Roma antigua. Un ejemplar fue providencialmente rescatado de un barco de vela americano y encuentra en poder del hijo del Capitán Richard Roberts, quien comandaba aquella nave y tuvo que abandonarla en alta marcomo consecuencia del desastroso huracán ocurrido en enero de 1876.
Cuidadosamente reimpresa, presentamos aquí aquella obra, habiendo sido celosamente fieles al original aun en su título. Sacamos a la luz esta edición, animados de la viva esperanza de que el Señor la haya de emplear para hacerles ver a los fieles que reflexionan, como también a los descuidados y desprevenidos y a sus descendientesen estos últimos días malos, este palpitante cuadro de cómo sufrieron los santos de los primeros tiempos por su fe en nuestro Señor Jesucristo, bajo una de las persecuciones más crueles de la Roma pagana, y que en un futuro no lejano se pueden repetir con la misma intensidad de la ira satánica, mediante el mismo Imperio Romano de inminente renacimiento.
Ojalá pueda despertar nuestra conciencia alhecho de que, si el Señor tarda en su venida, hemos de vernos en el imperativo de sufrir por El que voluntariamente tanto sufrió por nosotros.
La Biblia ya no ocupa el legítimo lugar que le corresponde en nuestros colegios y universidades; la oración familiar es un hábito perdido; nuestro Señor Jesucristo, el unigénito y bienamado Hijo del Dios viviente, es desacreditado y deshonrado precisamenteen casa de aquellos que profesan ser sus amigos; el testimonio en corporación ha desaparecido de la tierra; no se obedece el llamado a La odisea al arrepentimiento; y es así que la promesa del Señor de la comunión con El está librada sólo al individuo.
Y aun a nosotros en estos días puede alcanzarnos la promesa, a Smirna: "Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida."
La sangre delos mártires de Rusia y Alemania clama desde la tierra, cual admonición a los cristianos de todos los países.
Pero aún podemos arrancar de nuestras almas el clamor anhelante: "Ven, Señor Jesús; ven pronto."
Hartsdale, N. Y.Richard L. Roberts
1 EL COLISEO
Cruel carnicería para diversión de los romanos.
ERA UNO DE LOS GRANDES DÍAS de fiesta en Roma. De todos los extremos del país las gentesconvergían hacia un destino común. Recorrían el Monte Capitolino, el Foro, el Templo de la Paz, el Arco de Tito y el palacio imperial en su desfile interminable hasta llegar al Coliseo, en el que penetraban por las innumerables puertas, desapareciendo en el interior.
Allí se encontraban frente a un escenario maravilloso: en la parte inferior la arena interminable se desplegaba rodeada porincontables hileras de asientos que se elevaban hasta el tope de la pared exterior que bordeaba los cuarenta metros. Aquella enorme extensión se hallaba totalmente cubierta por seres humanos de todas las edades y clases sociales. Una reunión tan vasta, concentrada de tal modo, en la que sólo se podían distinguir largas filas de rostros fieros, que se iban extendiendo sucesivamente, constituía un formidableespectáculo que en ninguna parte del mundo ha podido igualarse, y que había sido ideado, sobre todo, para aterrorizar e infundir sumisión en el alma del espectador. Más de cien mil almas se habían reunido aquí, animadas de un sentimiento común, e incitadas por una sola pasión. Pues lo que les había atraído a este lugar era una ardiente sed de sangre de sus semejantes. Jamás se hallará uncomentario más triste de esta alardeada civilización de la antigua Roma, que este macabro espectáculo creado por ella.
Allí se hallaban presentes guerreros que habían combatido en lejanos campos de batalla, y que estaban bien enterados de lo que constituían actos de valor; sin embargo, no sentían la menor indignación ante las escenas de cobarde opresión que se desplegaban ante sus ojos. Nobles de...
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