Marx

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Marx, Nietzsche y Freud: deconstructores de la modernidad ¿co-inspiradores del movimiento corporalista?

Por Cecilia Torres - Publicado en Agosto 2000
Los grandes pensadores no hacen más que leer el saber que producen los pueblos en su contemporaneidad y encontrar las maneras de desplegarlo y formalizarlo.
¿Por qué abocarnos nuevamente a Marx, Nietzsche y Freud, autores de talla mayor peroaparentemente ya superados por los discursos que los sucedieron en sus respectivos campos? Fundamentalmente, porque estos tres discursos señalaron la irrupción de lo inconsciente en el nivel del Sujeto y en el nivel Social en plena época moderna y porque al leerlos nos preguntamos si sus discursos no conforman parte sustancial de los fundamentos que sustentan gran parte del movimiento corporalistahoy en la Argentina.
Hasta entrado el siglo XIX, los efectos de la cultura de Occidente no se veían porque no existían discursos que los nombraran. Pero ellos, aunque atravesados por las categorías propias de su época (como lo eran la idea evolutiva de la historia y la idea del progreso indefinido), pudieron leer estos síntomas y darles otro registro de visibilidad (Foucault).
Marx, Nietszche yFreud marcaron un quiebre en las concepciones propias de la modernidad de tal magnitud en el siglo XIX en Occidente que hasta el día de hoy, pariendo el siglo XXI, las disciplinas sociales continúan en permanente interlocución con sus respectivos discursos. Ellos asestan un golpe mortal al positivismo y a las categorías del proceso moderno, conformadas por las ideas de la Certeza, la Verdad, laRazón, el Poder y el Sujeto, marcando la imposibilidad de la existencia de la absoluta transparencia y de la “plena conciencia” tanto a nivel social como individual.
Sin embargo, como corporalistas y habitantes cotidianos de la ciudad de Buenos Aires, a más de un siglo largo de sus enunciados y de cara al nuevo milenio, sospechamos que a pesar de constituir uno de los lugares con más psicoanalizadosdel mundo, en la mayor parte de nuestros vínculos (de familia, pareja, laborales, profesionales, vecinales, etc.) y respecto de nuestra mirada hacia lo social y político, nos seguimos manejando con las mismas categorías de pensamiento propias del Iluminismo del siglo XVIII y XIX. No es que nos opongamos aquí a la práctica del psicoanálisis (quizá sí a “un” tipo de práctica de psicoanálisis...);nos estamos refiriendo a la mirada lineal, en términos binarios, polarizada en dos extremos, que busca afanosamente las causas, mecánicas e inequívocas para explicar y explicarnos los hechos en búsqueda de una única verdad simplificadora y de un Universal. Desde estas miradas (entre otras) es que creemos que persiste la vigencia plena de éstos tres discursos como de-constructores de éstascategorías.
¿Cómo nace la Modernidad en Occidente?
Chatelet en su Historia de las ideologías dice que la modernidad se fue cultivando durante todo el período medieval. A lo largo de los siglos XI, XII y XIII, como consecuencia de la fragmentación del Imperio Romano y de la hegemonía de la Iglesia, predominaban las concepciones teológicas: por encima de lo humano y natural existía lo “divino”: un únicoDios. Europa se centraba en la idea de lo Uno y era negada toda multiplicidad. Nacía el concepto de una “verdad consumada y acabada”, que con la inserción de la cultura judeo-cristiana era una verdad “revelada”, verdad que revelaba a un Dios único que constituía una totalidad absoluta. El origen del Ser estaba en Dios, ser completo que no dejaba nada fuera de él. Aparecía la necesidad de conocer(acercándonos así a Dios) como único camino posible para acceder a la totalidad. De esta manera, Occidente se erige con una identidad en la que “decide” que sus orígenes estarían en la cultura judeo-cristiana y también en el pensamiento griego, con la irrupción socrática y la consiguiente fundación de la filosofía como único camino que lleva a la Razón, a la Virtud y a la Felicidad. Aclaramos que...
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