Mastro piero quality

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Mayo-junio de 2005

Caso Práctico nº 1

“MASTROPIERO QUALITY”
Hace años que la República de Feudalia tomó conciencia de que el conocimiento y la investigación eran las claves del desarrollo. Con los pocos fondos disponibles, el insigne Presidente de la República J.S. Mastropiero, constituyó a estos efectos diferentes organizaciones a las que (en un alarde de ingenio luego imitado por muchosotros) quiso denominar “Universidades”. Hoy, tras algunos años de funcionamiento, las cosas han cambiado sustancialmente. Lo que inicialmente sólo era una experiencia piloto con poco contenido operativo, actualmente es una sólida realidad de la que resultaría imposible prescindir sin provocar una fuerte conmoción social. Las universidades de Feudalia son hoy las principales fuentes de mano de obrade su tejido productivo y, sin ellas, la innovación y la investigación no existirían. Cuando Mastropiero hace balance público de esta etapa de su mandato, su discurso está lleno de alusiones al enorme desarrollo que las universidades han provocado en el país. En uno de ellos llegó a afirmar que “Ojalá hubiera tenido la idea de crear las universidades 500 años antes porque hoy seríamos unapotencia industrial en el mundo y en estos momentos estaríamos elaborando el programa de actos para celebrar nuestro quinto centenario”. Los más allegados, sin embargo, suelen comentar que el único dato que inquieta al Presidente es el que se desprende de las encuestas periódicas de opinión que realiza entre la ciudadanía, y que manifiestan a las claras que el fenómeno de las universidades estáprovocando la aparición en la sociedad feudalina de un marcado espíritu crítico hacia su gobierno que a la larga puede acabar impidiéndole actuar con la discrecionalidad política de la que ha gozado hasta ahora. Sin que nadie lo reconozca expresamente, las universidades han entrado en una competencia despiadada por ver quién es capaz de ofrecer a sus estudiantes mejores servicios sin que ello suponga uncrecimiento ilimitado en las cantidades que los ciudadanos pagan a través de sus impuestos. Hace unos días, el señor Ishikawa, Director Técnico de una de estas universidades, tomaba unas copas a la salida de su trabajo con D. José J. Urán, Jefe del Servicio de Nóminas de la misma institución. La conversación versó sobre un rumor que corría por el campus y que apuntaba a que la Universidad Pedro deOndauva, situada en un pueblo colindante, se había embarcado en algo denominado “Gestión de la Calidad Total” que, al parecer, estaba dando magníficos resultados en otros países. El Sr. Ishikawa comentaba que ya había oído hablar antes de esa cuestión y que tenía una ligera idea de en qué consistía. Sin embargo, su opinión no era excesivamente favorable, como pronto podremos constatar.Aproximadamente la conversación transcurrió por los siguientes derroteros: Ishikawa (I).- Yo no sé a dónde vamos a llegar. Esta competencia soterrada entre universidades no va a conducir a nada bueno. Por si no era ya bastante con la competencia entre las empresas, ahora también nos ponemos a competir las instituciones dedicadas a la investigación y la enseñanza superior. Si seguimos echándole cuenta a lagente nos volverán locos. Se han vuelto tan exigentes que ya no saben qué pedir. ¿Cuándo se ha visto que los usuarios de a pie puedan poner en solfa a toda una institución pública? Además, ¿qué es eso de la calidad? Y, sobre todo, ¿qué narices pueden enseñarnos los de la Universidad de al lado?

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Mayo-junio de 2005

Caso Práctico nº 1

JOSÉ (J).- Nada, por supuesto. Pero locierto es que la palabreja “calidad” cada vez se escucha más. I.- Claro que sí, pero todo se debe a que la gente es muy novelera. Para mí el significado es evidente y no ha cambiado desde antiguo: Si yo compro un televisor, por ejemplo, y se ve bien durante un largo periodo de tiempo, puedo decir que tengo un electrodoméstico de calidad. Aquí no hay vuelta de hoja: lo bueno siempre es bueno. Pero...
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