Memorias del table dance

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Gabriela Granados, por necesidad y curiosidad profesional, fue teibolera y escribió un libro
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“Las chicas del table tienen un desprecio cabrón por sus clientes”
■ No me arrepiento, pero no regresaría; aprendí, crecí, conocí, desmitifiqué, encontré nuevas dimensiones de la sexualidad, pagué mis deudas y, al final, me volví más humana, dice laperiodista
Arturo García Hernández

Entre los asistentes, están los que van en palomilla a celebrar algo, los solitarios o los que buscan que una mujer hermosa les diga que son guapos o simplemente que alguien les preste atención, comenta Granados. La imagen, en algún table dance de la ciudad Foto: Fabrizio León Diez
Tamara es el nombre que usa como bailarina de table dance. En su blog se hacellamar Susana. Su nombre real es Gabriela Granados, periodista especializada en temas de sexualidad y erotismo, autora del libro de reciente publicación Susana, memorias del table dance, en el que da cuenta de sus experiencias como teibolera, trabajo que desempeñó por necesidad económica, por curiosidad profesional y por dar cauce a su faceta de bailarina. Digamos que se juntaron las ganas decomer, el hambre y la gula.
Como quiera que se vea, fue un acto de valentía y el resultado es un testimonio desde dentro, sin precedente en México, de un mundo tan mitificado como incomprendido. Así como Günter Wallraff realizó una investigación encubierta para escribir Cabeza de turco –guardada toda proporción–, Granados renunció a su fuero de reportera y se aventó sin salvavidas a los bajos fondos.En igualdad de circunstancias que sus compañeras de trabajo.
Todo eso está en Susana, memorias del table dance, publicado por Editorial Grijalbo. Escribe la autora: “Es una historia sobre las siempre inciertas condiciones de trabajo y de los constantes riesgos que corre la integridad física y emocional, pero también es una historia sobre la valentía, la amistad, el amor, los errores humanos y labúsqueda de placer, validación personal y autoestima (...) No es mi intención escribir un libro de denuncia, sino una crónica desde lo humano, sin prejuicios y con la verdad, desde el corazón”.

Por su interés en cuestiones de sexualidad y erotismo, cuenta Gabriela Granados en entrevista, conocía mujeres que se ganaban la vida en los table. Le daba curiosidad ese mundo.
Cómo cubrir crecientesdeudas
Cuando su salario de periodista no le alcanzó para cubrir sus crecientes deudas, se preguntó qué podía hacer alguien para resolver un problema económico en un corto plazo: “¿Transportar droga? ¿Vender un riñón? Eran opciones muy feas, así que opté por el table; la verdad pensé que era fácil. Cuán errada estaba”.
La primera dificultad fue entrar: “es un medio muy cerrado y sin un contactono entras”. La segunda fue vencer el miedo de la primera vez: “Era el miedo a lo que podía suceder a la hora de subir a la pista o de entrar a un privado. Una vez había ido con mi novio a un table y nos metimos a un privado. De pronto ya tenía a una chica besándome los senos. Fue algo muy loco y muy feo. Ésa era mi única experiencia”.
Después de tres meses intentándolo, por fin entró. Llegó eldía de su debut. A un lado de la pista, temblorosa y sintiendo que se ahogaba, esperaba turno. Un par de tragos entre pecho y espalda y el recuerdo de sus deudas le dieron valor. Se oyó una voz desde la cabina del diyéi:
–¡Tercera llamada, tercera! Con ustedes, la inigualable... ¡Tamara!
No había camino de regreso. Y durante nueves meses, con algunos paréntesis, ése fue el trabajo de la periodistaGabriela Granados: bailar, beber y desnudarse en la pista.
Conoció ese mundo: vio y escuchó. Sintió y lloró. Rio y se divirtió. Llegó a disfrutar de las miradas embobadas de los hombres que la veían bailar y padeció la humillación de trabajar sin que le pagaran. Se refugió en el alcohol para aguantar. Quiso ser una teibolera buena onda y aprendió que para sobrevivir en ese mundo hay que ser...
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