Mitos antioqueños

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EL PUENTE DEL RIO SAN BARTOLO.
En los años setenta aún había demasiado temor hacia los curas y sus maldiciones en buena parte del territorio colombiano. Existía aquel viejo dicho “maldición de cura, muerte segura”.
Pues bien, resulta que en el corregimiento La Floresta del municipio de Yolombó, había un sacerdote de origen italiano que desde que inició hasta que terminó su labor lo hizo en estecorregimiento. Era el padre Esquiona, Muy famoso por sus bendiciones, pero no tanto como por sus maldiciones. Maldición que este señor echara se cumplía a cabalidad. Inclusive, mucho antes de que existieran las denominadas AUC, predijo que en este corregimiento habría una gran barbarie a causa de la maldad. La gente ya en plena guerra de las autodefensas recordaba las palabras del cura cuandodecía que si no se arrepentían llegaría al poblado una plaga que menguaría en todo sentido a la comunidad: y así sucedió, como en todos o casi todos los caseríos antioqueños.
La situación mas recordada del Padre Esquiona, fue la siguiente:
En el año de 1980, cuando el sacerdote estaba en plena actividad, resultó que una joven muy hermosa de la Floresta falleció sin causas determinadas. Era quizásla más hermosa de todas las jovencitas que adornaban el tranquilo poblado. El pueblo entero lamentó su deceso y acompañó a la familia en todo ese duro proceso de la velación y el entierro de la niña. Nunca se supo la causa de la muerte aunque muchos creían que se trataba de un mal puesto por alguna persona envidiosa. En aquellos tiempos, como ahora se creía mucho en los maleficios. Tanto queresultaban grandes teguas y curanderos de fama regional, como Don Israel, un yerbatero al que todos tenían fe, ya que el mismo antes de iniciar cualquier tratamiento predecía con exactitud si la persona se salvaría o si por el contrario moriría, y en este caso consolaba al enfermo y su familia y les decía que no había nada que hacer. Don Israel todavía vive, aunque dicen que perdió su poder a causa deun fuerte enamoramiento que lo llevó a confesarle sus secretos a su amada, lo que es grave para un yerbatero, porque, dicen, si cuenta sus métodos y oraciones pierde todas sus facultades.
De la niña mencionada nunca se supo que estuviera enferma, por lo que nunca se buscó ayuda. Simplemente se durmió sana y jamás despertó.
El día del entierro asistió todo el pueblo, repitiendo las oracionesdel Padre Esquiona y acompañando a los dolientes. Una vez enterrado el cadáver, todas las personas regresaron a sus casas en medio de interrogantes y versiones a veces inverosímiles sobre la muerte de la niña: Que había sido llamada por Dios para tener su belleza en el cielo, o que estaba enamorada y había muerto de amor, que había sido envenenada por un enamorado… Pero nunca se supo la verdaderacausa.
Al día siguiente del entierro, la madre fue muy temprano al cementerio a visitar la tumba de su hija, pero ¡qué horror! Su cuerpo había sido exhumado y abusado brutalmente por algún hombre. Estaba golpeada, su virginidad había sido arrancada brutalmente, le habían dañado la boca al parecer a mordiscos igual que su cuello y los senos, que presentaban violentos atropellos. Quien lo hizo notuvo siquiera interés en volverla a enterrar en su bóveda, la dejó tirada al lado del cajón y huyó sin saber nadie hacia dónde, ni quien era el despiadado necrófilo.
La señora abrazó el cuerpo con ternura y dolor, lo vistió nuevamente y lo puso en el cajón, e inmediatamente fue donde el padre Esquiona a informarle lo sucedido. El sacerdote indignado fue al cementerio acompañado de ilustrespersonajes del corregimiento y la familia de la joven. La enterraron de nuevo, ya un poco descompuesta, y se realizó otra misa implorando por su descanso.
En la eucaristía, el Padre dijo las siguientes palabras: “maldigo a aquel que ha violado esta niña y ha cometido el terrible pecado de interrumpir la paz del camposanto. Morirá ahogado en las aguas de el rio San Bartolo y nadie tendrá piedad de...
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