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“JUAN JOSÉ ARREOLA”
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Juan José Arreola Zúñiga nació en Zapotlán el Grande —hoy Ciudad Guzmán—, Jalisco, el 21 de septiembre de 1918 y falleció en Guadalajara, Jalisco, el 3 de diciembre de 2001.

En 1930 empezó a trabajar como encuadernador, e inició una serie de oficios. En 1934 escribió sus tres primeros textos literarios. En 1937, se instaló en México, D.F., y comenzó estudios en laEscuela Teatral de Bellas Artes.

Trabajó en el Fondo de Cultura Económica como corrector y autor de solapas. Su primer libro de cuentos "Varia invención", apareció en 1949, editado por el FCE.

En 1952 publicó quizás su mejor obra, "Confabulario". En 1955 fue galardonado con el Premio del Festival Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes. En 1963 se editó la novela "La feria".

Obtuvonumerosos premios y en 1964 trabajó como profesor universitario en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Falleció a los 83 años en Jalisco.

El Confabulario es quizá la obra central de Juan José Arreola, el de Zapotlán el Grande. Una obra central que es, paradójicamente, una obra muy breve, diminuta, corta en sus aspiraciones y gigantesca en sus logros… en sus breves logros.
Haymuchas versiones del Confabulario –y toda son buenas-, Arreola siempre repasaba sus textos, modificaba sus órdenes y añadía unos cuantos textos: Confabulario (1952), Confabulario total (1961), Confabulario definitivo (1971): en escasas 120 páginas nos ofrece 28 relatos distintos: esto ya nos puede dar una imagen de su brevedad… de la simpleza y la límpida prosa con la que escribe.

Carta a unzapatero que compuso mal unos zapatos
Juan José Arreola |
Estimable señor: Como he pagado a usted tranquilamente el dinero que me cobró por reparar mis zapatos, le va a extrañar sin duda la carta que me veo precisado a dirigirle. En un principio no me di cuenta del desastre ocurrido. Recibí mis zapatos muy contento, augurándoles una larga vida, satisfecho por la economía que acababa de realizar:por unos cuantos pesos, un nuevo par de calzado. (Éstas fueron precisamente sus palabras y puedo repetirlas.) Pero mi entusiasmo se acabó muy pronto. Llegado a casa examiné detenidamente mis zapatos. Los encontré un poco deformes, un tanto duros y resecos. No quise conceder mayor importancia a esta metamorfosis. Soy razonable. Unos zapatos remontados tienen algo de extraño, ofrecen una nuevafisonomía, casi siempre deprimente. Aquí es preciso recordar que mis zapatos no se hallaban completamente arruinados. Usted mismo les dedicó frases elogiosas por la calidad de sus materiales y por su perfecta hechura. Hasta puso muy alto su marca de fábrica. Me prometió, en suma, un calzado flamante. Pues bien: no pude esperar hasta el día siguiente y me descalcé para comprobar sus promesas. Y aquí estoy,con los pies doloridos, dirigiendo a usted una carta, en lugar de transferirle las palabras violentas que suscitaron mis esfuerzos infructuosos. Mis pies no pudieron entrar en los zapatos. Como los de todas las personas, mis pies están hechos de una materia blanda y sensible. Me encontré ante unos zapatos de hierro. No sé cómo ni con qué artes se las arregló usted para dejar mis zapatosinservibles. Allí están, en un rincón, guiñándome burlonamente con sus puntas torcidas. Cuando todos mis esfuerzos fallaron, me puse a considerar cuidadosamente el trabajo que usted había realizado. Debo advertir a usted que carezco de toda instrucción en materia de calzado. Lo único que sé es que hay zapatos que me han hecho sufrir, y otros, en cambio, que recuerdo con ternura: así de suaves y flexibleseran. Los que le di a componer eran unos zapatos admirables que me habían servido fielmente durante muchos meses. Mis pies se hallaban en ellos como pez en el agua. Más que zapatos, parecían ser parte de mi propio cuerpo, una especie de envoltura protectora que daba a mi paso firmeza y seguridad. Su piel era en realidad una piel mía, saludable y resistente. Sólo que daban ya muestras de fatiga....
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