Pantaleon

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PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS

MARIO VARGAS LLOSA

Nació en Arequipa, Perú, en 1936. Cursó sus primeros estudios en Cochabamba (Bolivia), y los secundarios en Lima y Piura. Se licenció en Letras en la Universidad de San Marcos de Lima y se doctoró por la de Madrid. Ha residido durante algunos años en París, Londres y Barcelona.
En 1958 publicó un libro de relatos, Los jefes, perosu carrera literaria comenzó con la publicación de su novela La ciudad y los perros, ganadora del Premio Biblioteca Breve de 1962. Posteriormente aparecieron La casa verde (1965), Los cachorros (1968), Conversación en la catedral (1970) y La orgía perpetua, un notable ensayo sobre Madame Bovary de Flaubert.
Un amplio eco popular alcanzaron sus novelas posteriores La tía Julia y el escribidor(1977) y, sobre todo, la presente novela Pantaleón y las visitadoras, una espléndida sátira moral sobre el concepto del deber militar.

Il y a des hommes n'ayant pour mission parmi les
autres que de servir d'intermédiaires;
on les franchit comme des ponts, et l'on va plus loin.
FLAUBERT
L'éducation sentimentale

—Despierta, Panta —dice Pochita—. Ya son las ocho.Panta, Pantita.
—¿Las ocho ya? Caramba, que sueño tengo—bosteza Pantita—. ¿Me cosiste mi galón?
—Sí, mi teniente—se cuadra Pochita—. Uy, perdón, mi capitán. Hasta que me acostumbre vas a seguir de tenientito, amor. Si, ya, se ve regio. Pero levántate de una vez, ¿tu cita no es a?
—Las nueve, si—se jabona Pantita—. ¿Dónde nos mandarán, Pocha? Pásame la toalla, por favor. ¿Dónde se teocurre, chola?
—Aquí, a Lima—contempla el cielo gris, las azoteas, los autos, los transeúntes Pochita—. Uy, se me hace agua la boca: Lima, Lima, Lima.
—No sueñes, Lima nunca, que esperanza—se mira en el espejo, se anuda la corbata Panta—. Si al menos fuera una ciudad como Trujillo o Tacna, me sentiría feliz.
—Qué graciosa esta noticia en El Comercio—hace una mueca Pochita—. En Leticiaun tipo se crucificó para anunciar el fin del mundo. Lo metieron al manicomio pero la gente lo sacó a la fuerza porque creen que es santo. ¿Leticia es la parte colombiana de la selva, no?
—Qué buen mozo te ves de capitán, hijito—dispone la mermelada, el pan y la leche sobre la mesa la señora Leonor.
—Ahora es Colombia, antes era Perú, nos la quitaron —unta de mantequilla una tostadaPanta—. Sírveme otro poquito de café, mamá.
—Cómo nos mandaran de nuevo a Chiclayo recoge las migas en un plato y retira el mantel la señora Leonor—. Después de todo, allá hemos estado tan bien ¿no es cierto? Para mí, lo principal es que no nos alejen mucho de la costa. Anda, hijito, buena suerte, llévate mi bendición.
—En el nombre del Padre y del Espíritu Santo y del Hijo que murió en lacruz, eleva los ojos a la noche, baja los ojos a las antorchas el Hermano Francisco—.Mis manos están amarradas, el leño es ofrenda, ¡persígnense por mí!

—Me espera el coronel López López, señorita—dice el capitán Pantaleón Pantoja.
—Y también dos generales—hace ojitos la señorita—. Entre nomás, capitán. Sí, ésa, la puerta cafecita.
—Aquí está el hombre—se levanta el coronel LópezLópez—. Adelante, Pantoja, felicitaciones por ese nuevo fideo.
—La primera nota en el examen de ascenso y por unanimidad del jurado —estrecha una mano, palmea un hombro el general Victoria—. Bravo, capitán, así se hace carrera y patria.
—Siéntese, Pantoja —señala un sofá el general Collazos—. Y agárrese bien para oír lo que va a oír.
—No me lo asustes, Tigre —mueve las manos elgeneral Victoria—. Se va a creer que lo mandamos al matadero.
—Que para comunicarle su nuevo destino hayan venido los jefazos de Intendencia en persona, le indica que la cosa tiene sus bemoles—adopta una expresión grave el coronel López López—. Sí, Pantoja, se trata de un asunto bastante delicado.
—La presencia de estos jefes es un honor para mí —hace sonar los talones el capitán Pantoja—....
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