Para que no me olvides

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Para Que No Me Olvides

Marcela Serrano

Diseño de Interior y Portada: Marcela Guarda, Fernando Pizarro Foto Portada: Patricia Stevenson © Marcela Serrano Pérez © Editorial Los Andes Apoquindo 3000 - Piso 19 Teléfono: 2463494 - Fax: 2325985 Inscripción N° 87.312 I.S.B.N. 956-7014-47-7 Derechos reservados para todos los países Santiago de Chile 2ª edición: septiembre de 1993 3ª edición:noviembre de 1993 4ª edición: diciembre de 1993 5ª edición: enero de 1994 6ª edición de 2.000 ejemplares: marzo de 1994 7ª edición de 2.000 ejemplares: mayo de 1994 8ª edición de 2.000 ejemplares: noviembre de 1994 9ª edición de 2.000 ejemplares: marzo de 1995 10ª edición de 2.000 ejemplares: septiembre de 1995 11ª edición de 3.000 ejemplares: enero de 1996 12ª edición de 1.000 ejemplares: abril de1996 13ª edición de 2.000 ejemplares: junio de 1996 14ª edición de 2.000 ejemplares: noviembre de 1996 Impreso en Productora Gráfica Audiovisual Impreso en Chile/Printed in Chile

Edición Electrónica: El Trauko Versión 1.0 en Word 97 “La Biblioteca de El Trauko” http://www.fortunecity.es/poetas/relatos/166/ http://go.to/trauko trauko33@mixmail.com Chile - Junio 2001 Texto digital # 79 Este textodigital es de carácter didáctico y sólo puede ser utilizado dentro del núcleo familiar, en establecimientos educacionales, de beneficencia u otras instituciones similares, y siempre que esta utilización se efectúe sin ánimo de lucro. Todos los derechos pertenecen a los titulares del Copyright. Cualquier otra utilización de este texto digital para otros fines que no sean los expuestos anteriormentees de entera responsabilidad de la persona que los realiza.

Gentileza de El Trauko

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PARA QUE NO ME OLVIDES Marcela Serrano A Luis Maira, toda la vida. «La mujer huyó a la soledad, donde tenía un lugar preparado por Dios». Apocalipsis 12, versículo 6-7.

PRIMERA PARTE (La Ciudad)

Mi abuela me enseñó a leer.
Mi abuela me enseñó los libros y me traspasó su amor haciaellos. No tuve elección, fue su herencia. Mi abuela me dijo que con los libros yo nunca estaría sola. Me enseñó a cuidar de mis ojos adueñándome de ellos como el lugar más preciado, el más nítido. Me explicó que si alguna vez fallasen los oídos, no sería tan grave, poco me perdería, todo lo que valía escuchar se había escrito y lo rescataría con mis ojos. Me dijo que si alguna vez fallase la voz,no sería el fin. Recibiría el sonido exterior sin devolverlo y nadie lo echaría en falta, menos yo. Estaban las palabras para ser ejecutadas: por mis oídos las que ya estaban concebidas, por mis manos las que quisiera inventar. Al final, sin mencionar siquiera otras carencias como el olfato o el gusto, mi abuela me dijo que ignorara la sordera y la mudez si llegasen a acometerme, que la únicafalta total era la ceguera. Que cuidara mis ojos. Sólo con ellos podría leer. Sólo ellos me salvarían de la soledad.1

***
FUE un sábado por la tarde. Pasábamos el fin de semana con Sofía y Victoria en mi casa en el campo. Bajo el parrón llegó la hora desolada de los cerros y la piscina en silencio era un azul tan azul, olvidadiza del verde que nos rodeaba, ajena al verde, como nunca logré estaryo, siempre algo enredada en ese color. Sucedió lentamente. Así. Mientras flotaba en el aire y aterrizaba en mí la risa de Sofía, comencé a sentir un hormigueo en mi brazo derecho. Me lo sobé sin darle importancia. —Blanca, ¿no hay más hielo? Me levantó el impulso de mi instinto diligente y crucé hacia la casa. Desde el living le grité a Honoria a la cocina, que trajera la hielera. Entonces, de pieal centro de esa familiar sala, sentí el hormigueo de nuevo, esta vez recorriéndome la pierna derecha. Me sujeté del borde de la mesa de pool y el paño verde sería una visión para siempre. Con los ojos fijos en la tela esperé que el hormigueo se fuera. Permaneció. Al cabo de un rato volví al jardín y caminé hacia el parrón con cierta torpeza. Sofía me miró divertida. —No me digas que ya te...
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