Piense

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EL INVENTOR Y EL VAGABUNDO
Barnes se presentó en el laboratorio de Edison, y anunció que había ido a hacer negocios con el inven¬tor. Hablando de su primer encuentro con Barnes, Edison comentaba años más tarde: «Estaba de pie ante mí, con la apariencia de un vagabundo, pero ha¬bía algo en su expresión que transmitía el efecto de que estaba decidido a conseguir lo que se había propuesto. Yohabía aprendido, tras años de experiencia, que cuando un hombre desea algo tan imperiosamente que está dispuesto a apostar todo su futuro a una sola carta para conseguirlo, tiene asegurado el triunfo. Le di la oportunidad que me pedía, porque vi que él es¬taba decidido a no ceder hasta obtener el éxito. Los hechos posteriores demostraron que no hubo error».
No podía haber sido el aspecto del joven loque le proporcionara su comienzo en el despacho de Edi¬son, ya que ello estaba definitivamente en su contra. Lo importante era lo que él pensaba.
Barnes no consiguió su asociación con Edison en su primera entrevista. Obtuvo la oportunidad de tra¬bajar en el despacho de Edison, por un salario insig¬nificante.
Transcurrieron los meses. En apariencia, nada ha¬bía sucedido que se aproximase alcodiciado objetivo que Barnes tenía en mente como su propósito inicial y preciso. Pero algo importante estaba sucediendo en los pensamientos de Barnes. Intensificaba constante¬mente su deseo de convertirse en socio de Edison.
Los psicólogos han afirmado, con todo acierto, que «cuando uno está realmente preparado para algo, aparece». Barnes se hallaba listo para asociarse con Edison; además, estabadecidido a seguir así has¬ta conseguir lo que buscaba.
No se decía a sí mismo: «Vaya, no hay manera. Supongo que acabaré por cambiar de idea y probaré un trabajo de vendedor». En vez de eso, se decía: «He venido aquí a asociarme con Edison, y eso es lo que haré aunque me lleve el resto de la vida». ¡Esta¬ba convencido de ello! ¡Qué historia tan diferente contarían los hombres si adoptaran unpropósito de¬finido, y mantuvieran ese propósito hasta que el tiem¬po lo convirtiese en una obsesión obstinada!
Quizás el joven Barnes no lo supiera en aquel entonces, pero su determinación inconmovible, su perseverancia en mantenerse firme en su único deseo, estaba destinada a acabar con todos los obstácu¬los, y a darle la oportunidad que buscaba.

LOS INESPERADOS DISFRACES DE LA OPORTUNIDADCuando la oportunidad surgió, apareció con una forma diferente y desde una dirección distinta de las que Barnes había esperado. Ése es uno de los capri¬chos de la oportunidad. Tiene el curioso hábito de aparecer por la puerta de atrás, y a menudo viene disimulada con la forma del infortunio, o de la frus¬tración temporal. Tal vez por eso hay tanta gente que no consigue reconocerla.
Edison acababade perfeccionar un nuevo inven¬to, conocido en aquella época como la Máquina de Dictar de Edison. Sus vendedores no mostraron en¬tusiasmo por aquel aparato. No confiaban en que se pudiera vender sin grandes esfuerzos. Barnes vio su oportunidad, que había surgido discretamente, ocul¬ta en un máquina estrambótica que no interesaba más que a Barnes y al inventor.
Barnes supo que podría vender lamáquina de dictar de Edison. Se lo sugirió a éste, y, de inmedia¬to, obtuvo su oportunidad. Vendió la máquina. En realidad, lo hizo con tanto éxito que Edison le dio un contrato para distribuirla y venderla por toda la nación. A partir de aquella asociación, Barnes se hizo rico, pero también consiguió algo mucho más importante: demostró que uno, realmente, puede «pensar y hacerse rico».
No tengoforma de saber cuánto dinero en efectivo reportó a Barnes su deseo. Tal vez fueran dos o tres millones de dólares, pero la cantidad, cualquiera que sea, se torna insignificante cuan¬do se la compara con la posesión que adquirió en forma de conocimiento definido de que un impul¬so intangible se puede transmutar en ganancias ma¬teriales mediante la aplicación de principios cono¬cidos.
¡Barnes...
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