Primavera, verano..un análisis desde la filosofía de la cultura

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Primavera, verano, otoño, invierno y primavera…
Kim Ki-Duk 2003

Filosofía de la Cultura. María Luz Oliva Santiago
Veo en la pantalla un pequeño templo flotante, rodeado de agua en la más absoluta quietud y a su vez envuelto de una vegetación exuberante.
Un venerable monje respira y se mueve parejo a la naturaleza en donde vive, a su lado hay un niño, ambos montan en un bote que es lo únicoque perturba levemente las aguas. Van al campo a recoger hierbas medicinales. El bote es el nexo entre lo sagrado, lo que fluye, el templo que ni siquiera se aferra a la tierra y lo profano, lo habitado, lo mundano.
Una puerta sin muros a los lados, sin circunscribir nada es el paso ritual para separar los dos mundos.

El niño con su inocencia, sin instintos domados juega a atar con un cordeluna piedra a diferentes animales: un pez, una serpiente y una rana: agua, tierra y el paso intermedio entre ambos. Para el niño es un simple juego, pero el simbolismo a través de la imagen está establecido: todos llevamos nuestra propia carga, una terrenal y otra metafísica, la que se puede sobrellevar y la que no.
El maestro sigue al niño y como buen maestro zen alecciona acorde a la malaconducta a corregir, le ata una piedra a la espalda:
-“Ve a buscar a los animales y si alguno a muerto llevarás la piedra en tu corazón para siempre”
El pez y la serpiente están muertos, tan sólo la rana sobrevive. Estado transitorio.

Esta es la primera enseñanza, en la primavera, la niñez en las etapas del hombre: Todos llevamos una carga de la que no nos podemos liberar.

Se abren las ventanashacia una nueva etapa, es verano la segunda edad del hombre, el niño es ahora un joven. Dos serpientes aparecen enroscadas reproduciéndose.
Llega una chica enferma al pequeño templo para ser curada, para el venerable tiene el alma enferma y es lo que hay que sanar, el Ser es un Todo, alma y cuerpo.
La evolución anímica de la joven hace que cada vez parezca más atractiva y esto perturba aljoven cuya naturaleza no puede reprimir. Aparecen en él la rabia, el deseo mal contenido, la agresividad. Rema con furia, desesperado en las aguas místicas hay una ruptura de su Ser, un conflicto entre espíritu y cuerpo, finalmente arroja a la chica al agua, la sube al bote y ambos traspasan el umbral hacia lo mundano donde dan rienda suelta a sus instintos, al igual que hicieron las serpientes enlos primeros planos de esta segunda estación.
Ella es ahora lo más importante, de hecho le cede un pequeño trono-imagen de piedra en donde sólo se sentaba el maestro, ha desplazado sus prioridades.
En una ocasión el maestro ve a los amantes dormidos dentro del bote, dormidos al espíritu y para atraer el bote a la tarima de la construcción ata una cuerda al gallo propiedad del joven monje y concuidado lo arroja dentro del bote para así servir de ancla para atraerlo hacia sí. La chica está curada y tiene que marcharse pero el joven monje no puede aceptarlo:
-“El deseo despierta el deseo de poseer y éste el instinto asesino”-dice el venerable. Hay que suprimir “el apego”.
Esta es la segunda de las lecciones.
El joven monje mete su Buda personal en la mochila, su gallo-orgullo ymontado en el bote abandona la vida en el templo.

Es otoño pero han pasado muchos años, el venerable monje es ya un anciano, a las puertas del templo desenvuelve algo de comida, en la hoja de periódico que envuelve el alimento reconoce una mala noticia acerca de su pupilo. Con tranquilidad saca un pedazo de tela y comienza a coser un nuevo traje, sabe que su pupilo va a regresar.
Así es, eljoven adolescente que marchó con todo su orgullo y sus pasiones ha vuelto como hombre, huyendo del mundo por el que optó añas atrás.
Ha cometido un asesinato, ha matado al amante de su mujer y ahora es un tránsfugo de la justicia, la ira le corroe por dentro:
- “A veces hay que renunciar a lo que deseas porque también lo pueden desear otros”
Se cumple la lección del verano sobre el instinto de...
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