Problema de verdad

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EL PROBLEMA DE LA VERDAD EN EL TRACTATUS DE WITTGENSTEIN
Antoni Defez i Martín
En el Tractatus stricto sensu no hay formulada una teoría de la verdad que pretendiese ofrecernos una definición de este concepto. En realidad, una tal cosa debía de parecerle a Wittgenstein una tarea filosóficamente imposible, dado que en su opinión la filosofía no tenía por misión la elaboración de teorías o elestablecimiento de tesis. No obstante, sí que podemos encontrar en esta obra un posicionamiento sobre el concepto de verdad, y ello en la medida en que la filosofía, pese a lo que se acaba de decir, sí debe clarificar la significación de los conceptos en aras de la clarificación lógica de nuestros pensamientos (vid., T, 4.111 y ss.). En este sentido, podríamos decir, parafraseando el célebre dictumdel segundo Wittgenstein sobre el significado y el uso, que la recomendación del Tractatus es que no debemos plantearnos cuestiones como ¿qué es o en qué consiste la verdad?, que nos colocarían en una perspectiva errónea, sino determinar bajo qué criterios o en qué circunstancias decimos que algo es verdadero.
Ahora bien, y más allá de esta recomendación, lo que aquí nos interesa es dilucidar cómopodemos contestar tales interrogantes desde el pensamiento del primer Wittgenstein. Para abordar esta empresa, de entrada necesitamos no olvidar que esa clarificación del
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concepto de verdad se lleva a cabo dentro de la concepción del lenguaje que defiende el Tractatus: la idea de que todo lenguaje tiene una estructura extensional y que su finalidad, función y, por ende, su significatividadradican en describir los hechos de la realidad o, si se quiere, en decir cómo son las cosas. De esta manera, la cuestión filosófica sobre la verdad quedaría circunscrita a la de la valoración como verdaderas o la de la verificación de aquellas cosas que son susceptibles de ser verdaderas, a saber, las proposiciones. Dándole forma de interrogante: ¿Qué decimos de una proposición cuando afirmamos quees verdadera?, o ¿bajo qué criterios o en qué circunstancias decimos que una proposición es verdadera?
Debemos, no obstante, cualificar más nuestro problema. Dado que para el Tractatus, si exceptuamos las dilucidaciones y las insensateces filosóficas, proposiciones hay de dos clases -lógicas y empiricas-, entonces la cuestión de la validación de las proposiciones como verdaderas obtendrá unadiferente respuesta en cada caso. Así, respecto de las proposiciones de la lógica hay que decir que la verdad es un asunto de mera sintaxis o de reglas de cálculo o, si se quiere, un asunto de mera coherencia interna. Ahora bien, ¿qué ocurre en el caso de las proposiciones empíricas?, ¿qué decimos de una proposición empírica cuando afirmamos que es verdadera?, ¿bajo qué criterios o en quécircunstancias decimos que una proposición empírica es verdadera? Propongo, a pesar de que las discusiones que se han producido en los círculos analíticos pueda hacerlo parecer extraño, la siguiente interpretación: el Tractatus asume y defiende conjuntamente aspectos definitorios de la teoría de la redundancia, de la teoría semántica y de la teoría de la correspondencia. Sin embargo, antes de pasar a ver cómoes ello posible, digamos alguna cosa sobre las concepciones de la verdad que Wittgenstein rechazó.
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En primer lugar, aquella que considera la verdad como -una propiedad de la creencia, del juicio o del conocimiento entendidos como estados psicológicos de un sujeto. Esto resulta evidente a partir de su análisis de los contextos intensionales. Para el Tractatus “A dice (piensa, cree, duda, etc.)que p” tenía que ser analizado a través del esquema “ ‘p’ dice que p” donde ‘p’ es un signo proposicional y p una proposición, y donde tanto una como la otra tienen idénticas condiciones de verdad (vid., T, 5.541 y ss.). En consecuencia, la verdad sería una propiedad no de los actos mentales o psicológicos tales como “creer”, “dudar”, “pensar”, etc., sino de sus contenidos cognoscitivos o, si...
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