Psicologia

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LO INCONCIENTE Y LA CONCIENCIA.
LA REALIDAD

Si las consideramos con mayor atención, las elucidaciones psicológicas de la sección anterior no nos sugieren el supuesto de la existencia de dos sistemas cerca del extremo motor del aparato, sino de dos procesos o de dos modos en el decurso de la excitación. Nos da lo mismo; siempre debemos estar dispuestos a abandonar nuestras representacionesauxiliares cuando nos creemos en condiciones de remplazarlas por alguna otra cosa que se aproxime mejor a la realidad desconocida. Intentemos ahora rectificar algunas intuiciones que pudieron nacer por un malentendido mientras teníamos en vista los dos sistemas, en el sentido más inmediato y grosero, como dos localidades situadas en el interior del aparato anímico; esas intuiciones han dejado suimpronta en las expresiones «reprimir» {«verdrängen», «desalojar»} e «irrumpir» {«durchdringen»}. Cuando decimos, pues, que un pensamiento inconsciente aspira a traducirse en el preconsciente a fin de irrumpir desde allí en la conciencia, no queremos significar que se forme un pensamiento segundo, situado en un lugar nuevo, por así decir una trascripción junto a la cual subsistiría el original; ytambién respecto del irrumpir en la conciencia queremos aventar toda idea de un cambio de lugar. Cuando decimos que un pensamiento preconsciente es reprimido (desalojado} y entonces el inconsciente lo recibe, esta imagen, tomada del círculo de representaciones de la lucha por un terreno, podría inducirnos a suponer que realmente cierto ordenamiento es disuelto dentro de una localidad psíquica ysustituido por otro que se sitúa en una localidad diferente. Ahora remplazamos este símil por lo que parece responder mejor al estado real de cosas, a saber, que una investidura energética es impuesta a un determinado ordenamiento o retirada de él, de suerte que el producto psíquico en cuestión cae bajo el imperio de una instancia o se sustrae de él. De nuevo sustituimos aquí, un modo de representacióntópico por uno dinámico; no es el producto psíquico el que nos aparece como lo movible, sino su inervación. (ver nota)(311) A pesar de ello, juzgo conveniente y justificado seguir utilizando la representación intuitiva de los dos sistemas. Evitaremos cualquier abuso de este modo de figuración si recordamos que representaciones, pensamientos y, en general, productos psíquicos no pueden serlocalizados dentro de elementos orgánicos del sistema nervioso, sino, por así decir, entre ellos, donde resistencias y facilitaciones constituyen su correlato. Todo lo que puede ser objeto de nuestra percepción interior es virtual, como la imagen dada en el telescopio por la propagación de los rayos de luz. Pero a los sistemas, que a su vez no son nada psíquico y nunca pueden ser asequibles a nuestrapercepción psíquica, estamos justificados en suponerlos semejantes a las lentes del telescopio, que proyectan la imagen. Prosiguiendo este símil, la censura situada entre dos sistemas correspondería a la refracción de los rayos en el pasaje a un medio nuevo.
Hasta aquí hemos cultivado una psicología de nuestra propia cosecha; es tiempo de que pasemos a examinar las opiniones doctrinales quegobiernan la psicología de hoy, atendiendo a su vínculo con nuestras propuestas. La cuestión del inconsciente en la psicología es, según la autorizada palabra de Lipps (1897), menos una cuestión psicológica que la cuestión de la psicología. Mientras la psicología la despache mediante la mera declaración verbal de que lo «psíquico» es precisamente lo «consciente» y unos «procesos psíquicos inconscientes»:serían un palpable contrasentido, queda excluida una apreciación psicológica de las observaciones que un médico pudo haber conseguido en estados síquicos anormales. El médico y el filósofo sólo: se ponen de acuerdo si ambos reconocen que «procesos psíquicos inconscientes» son «la expresión adecuada y plenamente justificada de un hecho efectivo». Frente a la aseveración de que «la conciencia es...
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