Reseña critica del libro yo claudio

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Yo, Claudio
Robert Graves 
Título original: I, Claudius 
Trad. Floreal Mazia 
Edhasa, 1986
Tendría yo algo menos de quince años cuando por primera vez pasaron Yo, Claudio por la televisión. No transcurrió ni una semana y ya estaba incordiando a mis padres con la compra del libro. He de reconocer que los pobres capitularon enseguida, no tengo muy claro si porque ya por entonces estabanresignados a mis excéntricos cambios en cuestión de gustos literarios o esperanzados al ver que me decidía a comprar algo que no era ciencia-ficción. En cualquier caso enseguida estuvo en mis manos la edición de Alianza de la novela, en libro de bolsillo, un ejemplar que termino cayéndose a trozos de puro releído y que con los años fui sustituyendo, primero por la edición de Plaza & Janés (quesufrió un destino similar a su antecesora) y finalmente (?) por la de Edhasa, cuya robustez parece que me asegura unas cuantas relecturas más sin demasiados problemas Rodolfo Martínez
El viejo rey leño
Probablemente Yo, Claudio (junto a su secuela, por supuesto, Claudio el dios y su esposa Mesalina, que ocupó su lugar en mi biblioteca unos días después de iniciar la lectura de la primera novela) es ellibro que más veces he leído a la largo de mi vida. Eso no es ninguna tontería, si tenemos en cuenta que me considero a mí mismo un animal de relecturas, alguien que prefiere saborear una y otra vez un plato conocido y apreciado en lugar de enfrentarse a nuevos sabores (lo que podría decir mucho sobre mi carácter, pero eso ya es otra historia).
Desde el primer momento, desde aquella primerafrase ("Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico esto-lo-otro-y-lo-de-más-alla..."), el tono entre confidencial, socarrón y amargado del viejo emperador romano me capturó sin remedio. Desde sus primeras palabras tuve la sensación de que no estaba limitándose a contar su historia, lo que había visto y oído, sino que me hablaba a mí, directamente a mí y a mí nada más. Pocas veces he establecido undiálogo tan directo con una obra literaria, y Yo, Claudio fue la primera y la más intensa.
 Hay algo paradójico en ese republicano que termina convirtiéndose en un maduro y voluntarioso emperador, en ese tonto que sobrevive a los más listos de su familia, en ese hombre tímido y deseoso de intimidad que acaba sus días como el individuo más público del mundo. Sin duda fue esa paradoja la que atrajo aRobert Graves, y mérito suyo es haber conseguido hacerla visible y haberla utilizado para construir un personaje entrañable y poderoso, testigo y protagonista de uno de los momentos más interesantes de la historia.
A menudo se ha acusado a Graves de heterodoxo (cuando no directamente de fantasioso) en sus planteamientos históricos. Cuando leí por primera vez sus novelas no disponía de elementospara comparar su visión de lo que ocurrió con lo que los historiadores nos dicen que había pasado realmente. Pero incluso hoy, con otras fuentes a mi alcance, éstas se me revelan como poco plausibles mientras que el Claudio de Graves (y todos los personajes que lo rodearon en su extraordinaria vida) sigue siendo una presencia nítida, un personaje cuyas motivaciones puedo creer y comprender. Lahistoria quizá no transcurrió como él la cuenta, pero su versión (más allá de la exactitud de los hechos o de lo heterodoxo de las interpretaciones) tiene la cualidad palpable e inequívoca de la verdad. Y es que la historia de Claudio, tal y como la cuenta Graves usando la propia voz de su personaje, es cierta, y no lo sería menos aunque nunca hubiera existido un imperio romano o un emperador tartamudocon ínfulas de historiador republicano. Porque es cierta allá donde importa: en todo lo que nos dice de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.
Y el gran acierto de Graves está en el hecho de que sea el propio Claudio el que cuente su historia, y que dirija sus pensamientos y sus palabras hacia una lejana posteridad que desconoce pero con la que habla como si fuera un pariente lejano: tal...
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