Resumen de lectura del libro imperium

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IMPERIUM
Robert Harris

Mi nombre es Tiro…
Durante treinta y seis años fue el secretario particular de Cicerón, el estadista romano.
Fui testigo de sus reuniones privadas y el portador de sus mensajes secretos: tuve que inventar lo que vulgarmente se llama .
Durante las décadas que siguieron a la muerte de Cicerón, a menudo me preguntaron casi siempre entre susurros, como era realmente:También ruego a los dioses que me permitan terminar mi labor antes que llegue mi propio fin. Cicerón, en lo que fueron sus ultimas palabras, me pidió que contara la verdad sobre el.
Cantare acerca del poder y el hombre. Por poder entiendo el poder oficial, el poder político, lo que en latín se conoce como imperium, el poder de la vida y la muerte, con el que el estado inviste al individuo.Cicerón fue un personaje único en la historia de la República por el hecho de pretenderlo sin más recursos que su talento. A diferencia de Mételo u Hortensio, no provenía de las grandes familias de la aristocracia, ni de favores políticos acumulados generación tras generación y que hacen valer en tiempo las elecciones; ningún poderoso ejercito respalda su candidatura, como si fue el caso de Pompeyo yJulio Cesar, y no disponía de una fortuna como la de Craso para engrasar su camino. Cuando tenía, era su voz, puso todo su esfuerzo en hacer de ella la voz más famosa del mundo.
Tenia veinticuatro años cuando entre a su servicio él; veintisiete. Yo no era más que un esclavo de la servidumbre, nacido en la propiedad familiar situada en las colinas de Arpino; ni siquiera había visto Roma. Era unjoven abogado que padecía ataques de nervios por agotamiento y luchaba por superar sus numerosos impedimentos naturales. Pocos habrían apostado a favor de sus posibilidades o las mías. La voz de Cicerón en aquel tiempo no era el temible instrumento que posteriormente devendría, si no áspera y ocasionalmente propensa la tartamudeo. Creo que el problema radicaba en que tenia tantas palabras dandovueltas en su cabeza que, en los momentos de apuro se le encallaban en los labios, esas palabras verán a menudo demasiado complejas para su público, el erudito solían llamarlo sus inquietos oyentes.

Aquel molón, era un leguleyo originario de la Alabanda que había pleiteado con éxito en los tribunales de roma e incluso había sido invitado para hablar en griego ante el senado, un honor situadotras lo cual se retiro a rodas donde abrió su escuela de retórica.
La primera iniciativa del maestro fue darle esa noche para cenar un cuenco lleno de huevos duros acompañados con salsa de anchoas y cuando cicerón lo termino le añadió un pedazo de carne roja pasado por las brasas de carbón y acompañado de un vaso de leche de oveja.
Al amanecer empezaron los ejercicios físicos, Hablar en el forodijo molón es como correr en un carrera se necesita resistencia y fortaleza.
En cuanto al entrenamiento declaratorio. Molón saco a su impaciente pupilo de la sombra del patio, lo puso bajo el sol del mediodía y lo obligo a citar sus ejercicios normalmente una escena de un juicio o un soliquio de Menander, mientras sabia por una pronunciada pendiente de ese modo con las lagartijas huyendo bajos suspies y el ronroneo de la cigarras en los olivos como publico. Cicerón fortaleció sus pulmones y aprendió a extraer el mayor número de palabras de cada inspiración. Por las tardes para enseñarle a proyectar la voz Molón por las tardes se lo llevaba a una playa de guijajarros, se alejaban ochenta pasos y lo obligaba a declamar con el rugido. No estaba permitido tomar nada por escrito ya que ningúnorador digno de ese nombre consideraría la posibilidad de leer un texto o consultar algún tipo de notas. Molón era un partidario del sistema habitual de memorizar un discurso que consistía en hacer un recorrido imaginario por la casa de orador. Cicerón, te felicito y me sorprendes. Lo siento por Grecia y su destino. La única gloria que nos quedaba era la supremacía de la elocuencia y ahora...
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