Resumen leyenda de la tatuana

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 15 (3574 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 4 de junio de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
LEYENDA DE LA TATUANA
El Maestro Almendro tiene la barba rosada, fue uno de los sacerdotes que los hombres blancos tocaron creyéndoles de oro, tanta riqueza vestían, y sabe el secreto de las plantas que lo curan todo, el vocabulario de la obsidiana - piedra que habla - y leer los jeroglíficos de las constelaciones.
           Es el árbol que amaneció un día en el bosque donde está plantado, sinque ninguno lo sembrara, como si lo hubieran llevado los fantasmas. El árbol que anda ... El árbol que cuenta los años de cuatrocientos días por las lunas que ha visto, que ha visto muchas lunas, como todos los árboles, y que vino ya viejo del Lugar de la Abundancia.
           Al llenar la luna del Buho-Pescador ( nombre de uno de los veinte meses del año de cuatrocientos días ), el MaestroAlmendro repartió el alma entre los caminos. Cuatro eran los caminos y se marcharon por opuestas direcciones hacia las cuatro extremidades del cielo. La negra extremidad: Noche sortílega. La verde extremidad: Tormenta primaveral. La roja extremidad: Guacamayo o éxtasis de trópico. La blanca extremidad: Promesa de tierras nuevas. Cuatro eran los caminos.
           - ¡ Caminín ! ¡ Caminito ! ... -dijo al Camino Blanco una paloma blanca, pero el Caminito Blanco no la oyó. Quería que le dieran el alma del Maestro, que cura de sueños. Las palomas y los niños padecen de ese mal.
           - ¡ Caminín ! ¡ Caminito ! ... - dijo al Camino Rojo un corazón rojo; pero el Camino Rojo no lo oyó. Quería distraerlo para que olvidara el alma del Maestro. Los corazones, como los ladrones, no devuelven lascosas olvidadas.
           - ¡ Caminín ! ¡ Caminito ! ... - dijo al Camino Verde un emparrado verde, pero el Camino Verde no lo oyó. Quería que con el alma del Maestro le desquitase algo de su deuda de hojas y de sombra.
           ¿ Cuántas lunas pasaron andando los caminos ?
           ¿ Cuántas lunas pasaron andando los caminos ?
           El más veloz, el Camino Negro, el camino al queninguno habló en el camino, se detuvo en la ciudad, atravesó la plaza y en el barrio de los mercaderes, por un ratito de descanso, dio el alma del Maestro al mercader de joyas sin precio.
           Era la hora de los gatos blancos. Iban de un lado a otro. ¡ Admiración de los rosales ! Las nubes parecían ropas en los tendederos del cielo.
           Al saber el Maestro lo que el Camino Negrohabía hecho, tomó naturaleza humana nuevamente, desnudándose de la forma vegetal de un riachuelo que nacía bajo la luna ruboroso como una flor de almendro, y encaminóse a la ciudad.
           Llegó al valle después de una jornada, en el primer dibujo de la tarde, a la hora en que volvían los rebaños, conversando a los pastores, que contestaban monosilábicamente a sus preguntas, extrañados, como anteuna aparición, de su túnica verde y su barba rosada.
           En la ciudad se dirigió a Poniente. Hombres y mujeres rodeaban las pilas públicas. El agua sonaba a besos al ir llenando los cántaros. Y guiado por las sombras, en el barrio de los mercaderes encontró la parte de su alma vendida por el Camino Negro al Mercader de Joyas sin precio. La guardaba en el fondo de una caja de cristal concerradores de oro.
           Sin perder tiempo se acercó al Mercader, que en un rincón fumaba, a ofrecerle por ella cien arrobas de perlas.
           El Mercader sonrió de la locura del Maestro. ¿ Cien arrobas de perlas ? ¡ No, sus joyas no tenían precio !
           El Maestro aumentó la oferta. Los mercaderes se niegan hasta llenar su tanto. Le daría esmeraldas, grandes como maíces, de cienen cien almudes, hasta formar un lago de esmeraldas.
           El Mercader sonrió de la locura del Maestro. ¿ Un lago de esmeraldas ? ¡ No, sus joyas no tenían precio !
           Le daría amuletos, ojos de namik para llamar el agua, plumas contra la tempestad, mariguana para su tabaco ...
           El Mercader se negó.
           ¡ Le daría piedras preciosas para construir, a medio lago...
tracking img