Sangre y oro

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  • Publicado : 6 de marzo de 2011
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SANGRE Y OROAnne Rice

8va Parte de las Crónicas Vampíricas

Título original: Blood and Gold

Dedicado a mi querido esposo, Stan Rice
y a mi querida hermana, Karen O'Brien

EL OYENTE

1

Se llamaba Thorne. En la antigua lengua rúnica, era un nombre más largo: Thornevald. Pero cuando se convirtió en un bebedor de sangre pasó a llamarse Thorne. Y en esos momentos, siglos mástarde, cuando yacía en su cueva de hielo, soñando, seguía llamándose Thorne.
Al llegar a la tierra del hielo, había confiado en poder dormir eternamente. Pero de vez en cuando despertaba en él el ansia de beber sangre y, cuando le sucedía, utilizaba el don de elevarse sobre las nubes para ir en busca de los cazadores de las nieves.
Se alimentaba de ellos, procurando siempre no beberdemasiada sangre para no causarles la muerte. Y cuando necesitaba pieles y botas, se las quitaba también a ellos y después regresaba a su escondite.
Los cazadores de las nieves no pertenecían a su raza. Tenían la piel oscura y los ojos rasgados y hablaban una lengua distinta; pero él los había conocido en épocas pretéritas, cuando viajó con su tío a las tierras de Oriente para comerciar. Elcomercio no le gustaba; prefería la guerra. Sin embargo, durante esas correrías había aprendido muchas cosas.
Mientras dormía, en el norte, soñaba. No podía evitarlo. El don de la mente le permitía oír las voces de otros bebedores de sangre.
Sin pretenderlo, veía a través de sus ojos y contemplaba el mundo que ellos contemplaban. A veces no le importaba; le gustaba. Las cosas modernas ledivertían. Escuchaba canciones que sonaban a lo lejos a través de artilugios electrónicos. Gracias al don de la mente, comprendía inventos como los motores de vapor y los ferrocarriles; incluso comprendía el fenómeno de los ordenadores y los automóviles. Tenía la sensación de conocer las ciudades que había dejado atrás, aunque hacía muchos siglos que las había abandonado.
Tenía la impresión de que noiba a morir. La soledad en sí misma no podía destruirlo. El estado de abandono en que se hallaba tampoco bastaba. Así pues, seguía durmiendo.
De pronto ocurrió algo extraño. Una catástrofe se abatió sobre el mundo de los bebedores de sangre.
Había llegado un joven cantante de leyendas. Se llamaba Lestat, y en sus canciones electrónicas difundía viejos secretos, unos secretos que Thorne noconocía.
Entonces apareció una Reina, una criatura malvada y ambiciosa. Aseguraba portar dentro de sí el germen sagrado de todos los bebedores de sangre, por lo que, cuando muriera, la raza perecería con ella.
Thorne se había quedado asombrado.
Nunca había oído a los de su especie referirse a esos mitos. No estaba seguro de creer en eso.
Pero, mientras dormía, mientras soñaba,mientras observaba, esta Reina empezó a destruir en todo el mundo a bebedores de sangre mediante el don del fuego. Thorne oyó sus gritos mientras trataban de huir; presenció sus muertes en la medida en que otros presenciaban estos hechos.
En sus recorridos por la Tierra, la Reina estuvo muy cerca de Thorne, pero pasó de largo. Thorne permaneció oculto y en silencio en su cueva. Quizá la Reina nointuyera su presencia. Sin embargo, él intuyó la suya y comprendió que jamás se había topado con un ser tan anciano y poderoso, salvo la vampiro que le había proporcionado la sangre.
Se puso a pensar en ella, su creadora, la bruja pelirroja con los ojos ensangrentados.
La catástrofe que se había producido entre los de su especie se agravó. Murieron más. Vampiros tan ancianos como la Reinasalieron de sus escondites y Thorne vio a esos seres.
Al fin apareció la bruja pelirroja que le había creado. Thorne la vio tal como la veían otros. Al principio le pareció imposible que estuviera viva; hacía tanto tiempo que se había separado de ella en el extremo sur que no se atrevía a confiar en que siguiera con vida. Los ojos y los oídos de otros vampiros le ofrecieron una prueba...
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