Sangre y oro

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SANGRE Y ORO
Anne Rice

Título original: Blood and Gold Traducción: Camila Batlles 1.ª edición: octubre 2003 © 2001 by Anne O'Brien Rice © Ediciones B, S.A., 2003 Bailen, 84 - 08009 Barcelona (España) www.ediaonesb.com Printed in Spain ISBN: 84-666-1132-0 Depósito legal: B. 37.737-2003 Impreso por Cayfosa Quebecor Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en las leyes,queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

Dedicado a mi querido esposo, Stan Rice y a mi querida hermana, Karen O'Brien

EL OYENTE 1

Se llamaba Thorne. En la antigua lengua rúnica, era un nombre más largo: Thornevald. Pero cuando se convirtió en un bebedor de sangre pasó a llamarse Thorne. Y en esos momentos, siglos más tarde, cuando yacía en su cueva de hielo, soñando, seguía llamándose Thorne. Al llegar a la tierra del hielo, había confiado en poder dormir eternamente. Pero de vez en cuando despertaba en él el ansiade beber sangre y, cuando le sucedía, utilizaba el don de elevarse sobre las nubes para ir en busca de los cazadores de las nieves. Se alimentaba de ellos, procurando siempre no beber demasiada sangre para no causarles la muerte. Y cuando necesitaba pieles y botas, se las quitaba también a ellos y después regresaba a su escondite. Los cazadores de las nieves no pertenecían a su raza. Tenían lapiel oscura y los ojos rasgados y hablaban una lengua distinta; pero él los había conocido en épocas pretéritas, cuando viajó con su tío a las tierras de Oriente para comerciar. El comercio no le gustaba; prefería la guerra. Sin embargo, durante esas correrías había aprendido muchas cosas. Mientras dormía, en el norte, soñaba. No podía evitarlo. El don de la mente le permitía oír las voces de otrosbebedores de sangre. Sin pretenderlo, veía a través de sus ojos y contemplaba el mundo que ellos contemplaban. A veces no le importaba; le gustaba. Las cosas modernas le divertían. Escuchaba canciones que sonaban a lo lejos a través de artilugios electrónicos. Gracias al don de la mente, comprendía inventos como los motores de vapor y los ferrocarriles; incluso comprendía el fenómeno de losordenadores y los automóviles. Tenía la sensación de conocer las ciudades que había dejado atrás, aunque hacía muchos siglos que las había abandonado. Tenía la impresión de que no iba a morir. La soledad en sí misma no podía destruirlo. El estado de abandono en que se hallaba tampoco bastaba. Así pues, seguía durmiendo. De pronto ocurrió algo extraño. Una catástrofe se abatió sobre el mundo de losbebedores de sangre. Había llegado un joven cantante de leyendas. Se llamaba Lestat, y en sus canciones electrónicas difundía viejos secretos, unos secretos que Thorne no conocía. Entonces apareció una Reina, una criatura malvada y ambiciosa. Aseguraba portar dentro de sí el germen sagrado de todos los bebedores de sangre, por lo que, cuando muriera, la raza perecería con ella. Thorne se había quedadoasombrado. Nunca había oído a los de su especie referirse a esos mitos. No estaba seguro de creer en eso. Pero, mientras dormía, mientras soñaba, mientras observaba, esta Reina empezó a destruir en todo el mundo a bebedores de sangre mediante el don del fuego. Thorne oyó sus gritos mientras trataban de huir; presenció sus muertes en la medida en que otros presenciaban estos hechos. En susrecorridos por la Tierra, la Reina estuvo muy cerca de Thorne, pero pasó de largo. Thorne permaneció oculto y en silencio en su cueva. Quizá la Reina no intuyera su presencia. Sin embargo, él intuyó la suya y comprendió que jamás se había topado con un ser tan anciano y poderoso, salvo la vampiro que le había proporcionado la sangre. Se puso a pensar en ella, su creadora, la bruja pelirroja con los ojos...
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