Seminario De Etica
Ética partidos políticos
El poder constituye la gran tentación de los partidos políticos por esa tentación, muchos de ellos gastan a menudo sus mayores esfuerzos y suelen incurrir en sus peores recursos para alcanzarlo o conservarlo. Cuando se esta lejos del poder, este aparece como la palanca mágica que abre los caminos a todos los proyectos. Los partidos políticos que están en la oposición, confían en el acceso al gobierno que les permitirá realizar los cambios que postulan. Los revolucionarios imaginan que les bastará conquistar el poder para llevar a la práctica todas sus utopías.
Pero tan pronto se alcanza esa meta se advierte que, aun estando en el gobierno, no se puede hacer todo lo que se quiere. Entonces el poder del gobierno se aprecia escaso y suele comenzar una nueva lucha por acrencentarlo. Los nuevos gobernantes, cuando se sienten entrabados para realizar sus propósitos, se empeñan en utilizar el poder alcanzado, con las múltiples posibilidades que proporciona para eliminar o reducir los obstáculos que significa la oposición, generalmente en el sano propósito de facilitar el cumplimiento de los objetivos de bien público del gobierno.
En las democracias, el riesgo de estas tentaciones es generalmente débil, por el freno que imponen las reglas propias del Estado de Derecho, el ejercicio de las libertades de información y de opinión y los mecanismos de fiscalización o control político y jurídico a que esta sometida la actuación del gobierno. En la misma medida en que estas libertades y controles son cercenados o suprimidos, crece inevitablemente la tendencia al abuso del poder. La historia de las dictaduras esta plagada de sórdidas maquinaciones, peculados, enriquecimientos sorprendentes y crímenes horrendos. La de los regímenes totalitarios muestra hasta que punto y de que maneras el fanatismo ideológico conduce al aplastamiento y destrucción del hombre por el Estado. Es la lógica inevitable de la política del poder, en que el fin justifica los...
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