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GILLES LIPOVETSKY.− El crepúsculo del deber (la ética indolora de los nuevos tiempos democráticos). ÍNDICE. La consagración del deber ........................... 1 Edén, Edén .......................................... 3 Buscando la moral individual desesperadamente ........5 La metamorfosis de la virtud ........................ 9 El orden moral o ¿cómo desembarazarse de él? ........ 11 Larenovación ética ................................. 13 Las bodas de la ética y del business ................ 15

LA CONSAGRACIÓN DEL DEBER En el principio, y hasta la Ilustración, la moral se identificaba plenamente con Dios y la religión, hasta el punto en que se llegaba a pensar que sin fe no había virtud y que dicha virtud se debía practicar no tanto en torno a los valores humanos, sino en torno a lasupuesta voluntad de Dios. El principio de modernidad y, con ello, la formación de las democracias, se basa en el rechazo total hacia esta idea y en la primacía de los valores humanos y racionales, intentando emanciparse de todas las tradiciones y creencias religiosas anteriores. El hecho que hace posible esto es el proceso de secularización y con ello las primeras declaraciones de derechos delos individuos a partir del siglo XVII. Anteriormente, los filósofos griegos habían establecido sistemas morales basados en criterios racionales, si bien es en el XVII cuando se adquiere una posición estrictamente laica y universal, basada en unos mínimos principios simples e incuestionables, que giran en torno al individuo y sus derechos, en este sentido, la moral únicamente defiende los derechossubjetivos y los deberes que de éstos se desprenden en sociedad. Entre los principales derechos que se consagran en este orden, se encuentra el de la felicidad epicúrea, que ha evolucionado hacia una inevitable búsqueda del bienestar material, con la puesta en práctica de los principios de una economía de libre mercado, rebajándose así las exigencias y obligaciones y convirtiendo el deber enderecho. Sin embargo, no es antes de nuestro siglo cuando estos derechos individuales empiezan a mostrarse en su verdadera calidad como tales, ya que anteriormente (siglos XIX y XX) se seguían exaltando valores incondicionales que, de un modo más o menos positivo, intentaban profundizar sobre la idea de individualidad en sociedad (relaciones del individuo en sociedad, consigo mismo,...) intentandobuscar lo que de universal tuviera todo ello. Desde la pretensión de imponer nuevos imperativos categóricos hasta la idea de exaltar las conductas egoístas y los vicios hacia una prosperidad colectiva, nos muestran un caos generalizado que se desarrolla en torno a la afirmación de la individualidad. Por otro lado, son tiempos éstos también en que se descubre que la virtud no existe sólo en Dios, ya queaunque se necesita al elemento divino en la conciencia de las personas como sólido edificio de creencias, los elementos dogmáticos y sobrenaturales de castigo o premio colectivos quedan totalmente deslegitimados. Esto da como resultado la victoria de la moral 1

independiente, basada en la igualdad de principio, que ya no es una ni entera, sino que depende de nuestro entorno y de nuestratrayectoria vital. Pero el proceso de secularización de la moral no sólo supone independencia, sino privilegiar las obligaciones éticas a las religiosas, es decir, las humanas y racionales, a las místicas o sobrenaturales, pero no sólo eso, sino que el verdadero valor, aun religioso, racionalmente relaciona a Dios con el hombre, esto ha hecho que el imperativo moral se haya erigido en tribunal supremode nuestras acciones, encaminadas a unos mismos fines a través de una obligación pura y sacrificada para conseguir llegar al bien colectivo, a la virtud, a algo que no se encuentra en sí mismo, sino que tiene la razón de ser en su búsqueda; esto hace que se magnifique el culto al héroe y que la posición adoptada a partir de la modernidad no abandona lo sobrenatural, sino que lo transforma en...
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