Terrorismo sociológico

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  • Publicado : 19 de agosto de 2012
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Introducción
La lectura, a grandes rasgos (que se profundizaran más adelante), trata sobre el terror y quien produce el terrorismo, casi como una ideología usada para causar terror (de ahí el lógico nombre) a las grandes masas, como un método de control, el terrorismo está en todos lados, no como un choque entre la cultura estadounidense capitalista y la cultura islámica, sino como laglobalización triunfante enfrentada a sí misma. También se puede hablar de una nueva guerra mundial, no la tercera, sino la cuarta, y la que verdaderamente seria mundial, dado que las dos primeras correspondían a la imagen clásica de una guerra, la primera elimino la supremacía de Europa y la época colonial, la segunda elimino el nazismo y fomento el socialismo. La tercera fue la Guerra Fría (que no llegó aun conflicto armado directo) que puso fin al comunismo soviético. De cualquier forma, nos hemos dirigido cada vez más a un orden mundial único, que hoy virtualmente se ha consumado. Este orden se encuentra enfrentado a antagonismos diseminados en el corazón mismo del mundo, en todas sus convulsiones actuales. Enfrentamiento a tal punto inasible que cada cierto tiempo es necesario salvaguardar laidea de la guerra a través de puestas en escena espectaculares, como las de la Guerra del Golfo o la de Afganistán. Pero la Cuarta Guerra Mundial está en otra parte. Ella es la que inquieta a todo el orden mundial, a toda dominación hegemónica, si el Islam dominara al mundo, el terrorismo se levantaría en su contra.
El terrorismo es inmoral. El acontecimiento del World Trade Center, ese retosimbólico, es inmoral, y responde a una globalización que en sí misma es inmoral. Pues bien, seamos inmorales. Y si queremos comprender algo, miremos un poco más allá del Bien y el Mal. Por primera vez, nos hallamos frente a un acontecimiento que desafía no sólo la moral sino toda forma de interpretación. El punto crucial está justo ahí: el contrasentido total de la filosofía occidental, la del Siglode las Luces en cuanto a la relación entre el Bien y el Mal. Creemos ingenuamente que el progreso del Bien, su ascenso al poder en todos los ámbitos (ciencia, tecnología, democracia, derechos humanos), corresponde a una derrota del Mal. Nadie parece haber comprendido que el Bien y el Mal ascienden al poder al mismo tiempo, y siguen el mismo movimiento. El triunfo del primero no conlleva ladesaparición del otro, sino al contrario. Al Mal lo consideramos, metafísicamente, como un error accidental. Pero ese axioma, del que se desprenden todas las formas maniqueas de la lucha entre el Bien y el Mal, es ilusorio. El Bien no reduce al Mal, ni a la inversa: son irreductibles el uno para (con) el otro, y su relación es inseparable, el hombre está acostumbrado a esta, tal vez tanto que seanecesaria.
En el universo tradicional, existía un balance entre el Bien y el Mal, una relación dialéctica que aseguraba de algún modo la tensión y el equilibrio moral del universo –como en la Guerra Fría, donde el enfrentamiento de las grandes dos potencias aseguraba el equilibrio del terror, anulando la supremacía de una sobre la otra–. Este balance se quiebra a partir del momento en que se impone unaextrapolación total del Bien (hegemonía de lo positivo sobre cualquier forma de negatividad, exclusión de la muerte y de toda fuerza adversa latente, triunfo de los valores del Bien en toda la extensión). A partir de ahí, se rompe el equilibrio, como si el Mal retomara una autonomía invisible, desarrollándose a partir de entonces en forma exponencial.
Toda proporción guardada, hay una semejanzacon el orden político que se produjo a raíz de la desaparición del comunismo y del triunfo mundial del liberalismo. Ha surgido un enemigo fantástico, que se infiltra en el planeta como un virus, surgiendo de todos los intersticios del poder: el Islam. Pero el Islam no es sino el frente móvil, la cristalización de ese antagonismo, que está en todas partes y en cada uno de nosotros: terror contra...
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