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Cómo intercambian enfermedades animales y humanos

CIENCIA DURA Con jeringa en mano, Lisa Jones-Engel actúa rápidamente para sedar a los macacos rhesus capturados en Dhamrai, Bangladesh. Mientras en un tejado, detrás de ella los simios espectadores gritan para dar la alarma. El equipo de la investigadora de la Universidad de Washington está documentando la transmisión entre humanos y monos enambos sentidos, proceso que puede dar origen a nuevas enfermedades.
Foto de Lynn Johnson
Corría el mes de septiembre de 1994, en los suburbios de Brisbane, Australia, cuando, repentinamente, un grupo de caballos de carreras contrajo una enfermedad agresiva. El lugar, llamado Hendra, es un vecindario antiguo, repleto de pistas de carreras, establos, puestos de periódicos con formatos para lascarreras, cafés llamados “El Abrevadero” y, por supuesto, gente del medio. La primera víctima de la enfermedad fue una yegua embarazada. Empezó a mostrar síntomas mientras pastaba, tras lo cual fue llevada a su establo para recibir tratamiento médico, pero no mejoró. Tres personas la atendían e intentaban salvarla: el entrenador, el capataz del establo y un veterinario. En dos días la yegua murió sinque se tuviera clara la causa de su enfermedad. ¿La habría mordido una serpiente? ¿Comería alguna hierba venenosa en la pradera abandonada? Estas hipótesis se eliminaron dos semanas después, cuando la mayoría de sus compañeros de establo también se enfermaron. No se trataba de veneno de serpiente ni de forraje tóxico. Era algo contagioso.
Los otros caballos contrajeron fiebre, presentaroninsuficiencia respiratoria, edema facial y torpeza. A algunos les salía espuma con sangre de las fosas nasales y la boca. A pesar de los esfuerzos heroicos del veterinario, otros 12 animales murieron en cuestión de días. Y el entrenador también enfermó, así como el capataz del establo. El veterinario, que seguía los procedimientos preventivos ante enfermedades infecciosas, permaneció sano a pesar detrabajar en las mismas circunstancias que los demás. Después de unos días en el hospital, el entrenador murió con falla renal y sin poder respirar. El capataz del establo, un hombre bondadoso llamado Ray Unwin, simplemente se fue a casa a sobrellevar la fiebre y vivió. Unwin y el veterinario me contaron sus historias en 2006, cuando me reuní con ellos en Hendra. Aclaró que no era quejumbroso, peroque su salud se había visto afectada a partir de este incidente y no se había logrado recuperar del todo.
Los análisis de laboratorio revelaron que caballos y hombres estaban infectados con un virus desconocido. Al principio el laboratorio lo llamó morbilivirus equino y lo relacionó con la varicela. Más adelante, cuando se aprendió más sobre él, recibió el nombre del lugar donde se presentó:Hendra. El veterinario, Peter Reid, comentó que “la velocidad con la cual mató a los caballos era increíble”. En la cúspide de la crisis, en un periodo de 12 horas, siete animales sucumbieron con muertes horribles o requirieron eutanasia.
La identificación del nuevo virus fue solamente uno de los pasos en la resolución del misterio de Hendra, aparte de la tarea de tratar de comprender este caso en uncontexto más amplio. El segundo paso requería que el virus fuera rastreado hasta su origen. ¿Dónde estaba antes de empezar a matar caballos y personas? El paso número tres implicaba plantear muchas más preguntas: ¿cómo surgió de su refugio secreto?, ¿por qué aquí y ahora?
Luego de nuestra primera conversación, Peter Reid me llevó al sitio donde la yegua se había enfermado. El pastizal ahora estaballeno de casas y calles impecables. No había mucho rastro del paisaje original. Pero hacia el final de una de las calles se veía un redondel, llamado Circuito Calliope, donde crece un árbol, un higo nativo, debajo del cual la yegua hubiera podido resguardarse del feroz sol subtropical de Australia.
“Ahí es –dijo Reid–. Es ese maldito árbol”. Lo que quiso decir fue que en ese árbol se reunían...
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