toltecas

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Suponga el lector que justo ha terminado la lectura de un libro y que alguien le
preguntara con interés qué tal está. Eso fue lo que me ocurrió a mí, al acabar la lectura
de El crepúsculo del deber, de Gilles Lipovetsky. Iba en el autobús y en la parada de la
Plaza San Miguel, mi compañera de trabajo no se había sentado del todo a mi lado
cuando me saludó con un «qué lees, qué tal está».En décimas de segundo (todo hay que hacerlo muy rápido, para sobrevivir; casi
todo) recordé que tenía diez minutos de trayecto. Traté de aclararme antes por dónde
empezaba y ensayé una respuesta breve. En las mismas décimas de segundo pensé
también que un usuario de autobús debía sobre todas las cosas ser claro. Y entonces,
empecé a hablar:
-Es de un sociólogo francés, metido afilósofo, en el título condensa ya toda su
tesis: El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos
(Observé que se fijaba en la editorial: Anagrama, 1994 y 2005, aunque el original Le
crépuscule du devoir de 1992). Suministra muchos datos y apuntes llamativos o
curiosos, dentro de hablar de lo que todo el mundo en cierta forma ya sabe... - Que «7 franceses de cada 10consideran normal hablar de intimidad sexual en la
televisión, pero el mismo número se niega categóricamente a hacerlo cuando se trata
de ellos mismos»
- Que «los chicos de 13 a 17 años colocaban en primer lugar la necesidad de trabajar
bien para tener un buen oficio (75 %) mientras que el respeto de los principios
morales sólo se citaba una vez de cada cuatro»
- Que «el respeto a losbienes económicos del prójimo retrocede, pero la hostilidad a
los delitos de sangre contra las personas es globalmente más fuerte»
- Que «en 1989 el 43 % de la población norteamericana podía definirse como
cínica»
- Que «en 1981 el 40 % de los europeos declaraba no estar dispuesto a luchar por su
país, sólo el 5 % afirmaba que estaba dispuesto a sacrificarse por él»
- Que «un obrerojaponés está como media en movimiento 57 segundos, frente a los
45 de los norteamericanos», y que «contra la tasa de absentismo en Japón de sólo el
0,05 % en 1985, en Estados unidos y la R.F.A. era del 4%, del 4,5 % en Gran
Bretaña, del 9,2 % en Francia y del 13 % en Suecia -ahora se registra ya el 20 %-»
- Dudé un instante si estaría metiendo ya demasiada metralla que sonara al ruido dela lluvia al repiquetear el cristal, pero en vista de que parecía prestar toda su
atención, seguí leyendo como un poseso: Que «en 1991 los salarios de los altos
dirigentes eran 110 veces más que la de los empleados de base en Estados Unidos,
23 veces en la R.F.A. y 17 en Japón».
- Que «La era posmoralista debilita globalmente los deberes, pero amplía el espíritu
de responsabilidad hacialos hijos; por eso los reproches hacia los padres no dejan
de multiplicarse». (Me miró rápidamente para preguntarme por la «era
posmoralista» pero sin verbalizarlo, entonces seguí con los datos, prometiéndome
aclarárselo más tarde).
- Que «estamos ante una cultura que reduce los deberes y consagra los derechos»;
que «la reafirmación ética de nuestro tiempo es una ética sin ciudadano».quise producir el efecto de caer por una catarata -de palabras-): que «ya no creemos
en ninguna utopía histórica», que «el periodismo del futuro debería reclamar una
ética spinozista, intelectualista, para contener los excesos de la lógica que marca la
audiencia y el sensacionalismo», y que «el eclipse de la moral individual coincide
con un egotropismo de masas obsesionado con la forma y lalínea, ávido de deporte
y de alimentación biológica... de regímenes dietéticos y de productos light». (Estaba
claro que lo de la «ética spinozista» quedaba solucionado, para empezar, con lo
dicho a continuación: «intelectualista», y que lo del «egotropìsmo de masas» venía a
esclarecerse con lo de la obsesión por la forma y la línea, el deporte, la alimentación
biológica; y los puntos...