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NATURALEZA DEL REGIMEN MUNICIPAL

No es posible adelantar mas sin determinar el carácter propio de las instituciones comunales. Este punto tiene una importancia primordial por la naturaleza de las consecuencias que entraña. Un paso a uno u otro lado puede llevar a rumbos diametralmente distintos.

¿Cuál será la situación de la comuna en relación con el Estado?

¿Participarádel carácter político de este? ¿ Tendrá solamente un rol privado? El primer caso entraña su sometimiento y la variación en el carácter de esas elecciones y electores; en el segundo, se hace autonómica y soberana dentro de una esfera de límites precisos.

Ya se ve cuán importante es la solución de este punto. Por nuestra parte, no vacilamos en resolvernos y adherirnos decididamente a lateoría que, limitando y precisando la acción municipal, le otorga en su esfera libertad y soberanía.

Esto está de acuerdo con la naturaleza actual e histórica de la institución.

Todo centro de población, forme ya una ciudad populosa, una villa pequeña o un caserío olvidado, engendra relaciones de vecindad entre las personas que lo componen, relaciones que van tomando poco a poco laforma de una aspiración al bienestar general. Habitando todos el mismo lugar, concurren por una ley ineludible a formar la asociación que ha de satisfacer las necesidades que cada uno aprecia, y que sólo el esfuerzo común puede alcanzar.

En esta tendencia y en su realización no hay sino el fin económico y privado de conseguir ciertos beneficios a precio de los sacrificios que necesariamentetendrán que imponerse. No aparece por ningún lado el aspecto político. La asociación que resulta tiene derecho a exigir su independencia del Estado.

Cuando en el pasado en el fonde de su aldea los vecinos negociantes o propietarios sentían la necesidad de conservar los caminos, de sostener una escuela o de construir un cementerio, y votaban sus impuestos y gravaban sus propiedades conesos fines, ni siquiera habían alzado la vista para inquirir la estructura constitucional del país, porque no veían en el ejercicio voluntario de aquellos actos, destinados a producir todos sus efectos en el estrecho límite de su distrito, nada que pudiera alterar los principios consagrados como bases para la organización política.

Y ésta ha sido la naturaleza histórica de la asociacióncomunal, que no pueden desconocer hoy las leyes que intentan reparar su falta; ésta ha sido la primitiva institución municipal salida espontáneamente de la naturaleza de las cosas, y quitarle su carácter puramente económico y doméstico es desnaturalizarla, sacándola de la esfera única en que tiene objeto y vida y en que puede producir beneficios.

Si después, con mayor perfección política, lasmunicipalidades se instituyen por cartas orgánicas que claramente les confieren y limitan sus poderes, y donde no han sido creadas por el poder político no existen como cuerpo; si la época deferente no hace agrupar hoy alrededor de la parroquia, reunidos en corporación voluntaria, a los vecinos deseosos de sostener el culto y proveer a las necesidades comunales, si no son ya los contribuyentesmismos, sino delegados, los que votan los impuestos y determinan y fijan los recursos, no es por eso menos cierto que ninguna de estas modificaciones indispensables para adaptar a la vida social moderna la institución municipal puede llegar en su innovación a cambiarle sus carácter esencial y distinto, aquel que fue su rasgo peculiar en los pueblos, a donde hoy ocurre la historia deseosa de averiguarsu existencia y origen.

Hay otra faz de la comuna que concuerda y completa la exclusión que hacemos del carácter político de su naturaleza, y es la de no ser tampoco de esencia democrática o republicana.

La historia puede ser aquí argumento decisivo. Las comunas no han florecido recién con los progresos de la libertad; lasa vemos en España adquirir una grandeza sin rival bajo...
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