Un hidalgo conquistador

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Un hidalgo conquistador
INTRODUCCIÓN

Reseña histórica del siglo XV1

En el siglo XV, que empezó tan gloriosamente en Europa con la invención de la imprenta y concluyó con el descubrimiento de América; el siglo XV, el último que consideran los historiadores como perteneciente á la Edad Media, propiamente dicha, fue por cierto bien desastroso para España en su principio, así como glorioso ensus últimos años. Empezó como el anterior bajo los auspicios fatales de una regencia agitada y trabajosa, puesto que el heredero del finado Enrique III contaba apenas veintidós meses de edad. La tutela del infante Juan II recayó en su tío D. Fernando, príncipe hábil y prudente, y en la Reina madre D.ª Catalina. Aunque ambos tenían la mejor voluntad de gobernar con cordura, en breve les dividieronlas intrigas de los cortesanos, y á consecuencia de esto dejó D. Fernando el gobierno de Castilla en manos de la Reina, y se lanzó á guerrear contra los mahometanos; aceptando en seguida el trono de Aragón que le correspondía, por ser el más próximo heredero del anterior Rey. A poco murió también la Reina Regente y quedó el niño á la merced de los ambiciosos cortesanos. El que tuvo mayorinfluencia en el espíritu infantil de Juan II, fue D. Alvaro de Luna, á cuyo lado creció el Rey, y le formó inepto, débil é incapaz de ocuparse en los asuntos de su gobierno, dejándolos á cargo de su favorito. El Rey, entretanto, se entregó á las letras, pasión que le dominaba, y en unión del marqués de Santillana, Jorge Manrique, Juan de Mena, Rodrigo de Cota, Juan de la Encina y otros letrados y poetasde aquetiempo, desatendió enteramente los negocios públicos y púsose á componer versos y trovas. En su corte no era tenido por noble el que manifestaba aversión á los estudios y á las letras, y todos los cortesanos, que deseaban agradar al Rey, se ocupaban en cuestiones de literatura. Naturalmente los súbditos de este Rey letrado no estaban satisfechos con que los gobernase, no ya el Rey, sino elintrigante y ambicioso Alvaro de Luna, y al fin lograron desconceptuar á éste con el mismo Rey, quien lo hizo prender, juzgar como traidor, y por último decapitar, lo que á pesar de todo causó al débil soberano tanta tristeza, que tardó poco en seguirle á la tumba.
Uno de los mayores enemigos de D. Alvaro había sido el príncipe heredero, el cual subió al trono en 1454 con el nombre de Enrique IV,y al momento, olvidando el ejemplo de su padre, se puso él también en manos de un favorito, de D. Juan Pacheco, creado marqués de Villena por el Rey, aunque su cuna no había sido noble, lo cual jamás perdonaron los soberbios hidalgos de la corte. Habiendo Enrique IV hecho anular su primer matrimonio, contraído con Blanca de Navarra, casó en segundas nupcias con una infanta de Portugal, la que citoá luz una hija que llamaron Juana, y que después fue causa y víctima de cuantas revueltas y revoluciones hubo en Castilla durante largos años. Empezó aquel desconcierto desde el momento en que Enrique quiso que la corte jurase fidelidad á la princesa como Reina futura de Castilla, rehusando hacerlo la nobleza porque alegaba que nadie en España creía en la legitimidad de la princesa. Pidieron queen su lugar se declarase heredero del trono al infante D. Alfonso, hermano menor de Enrique. Aunque al principio el Rey rechazó aquella exigencia, viendo al fin que tenía contra sí á toda la corte y al pueblo, así como á su mismo favorito, se prestó á aquella demanda, con la condición de que su hermano casase con la infanta Juana cuando ésta llegase á la edad conveniente. Pero los coligados, queyá se habían levantado en armas, no admitieron este arreglo, llegando su exasperación hasta pedir á Enrique que abdicase la corona y se la dejase á su hermano menor. Como es de presumir, el Rey se pegó á semejante exigencia, y entonces el país entero se declaró en guerra abierta contra él.
La anarquía era completa en el reino de Castilla: todas las ciudades, villas, aldeas y hasta las familias...
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