Armand el vampiro

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Armand, el vampiro
Crónicas vampíricas 6

Anne Rice
Traducción de Camila Batlles

Título original: The Vampire Armand Traducción: Camila Batlles 1.a edición: octubre 2000 © 1999 by Anne O'Brien Rice © Ediciones B, S.A., 2000 Bailen, 84 - 08009 Barcelona (España) www.edicionesb.com Printed in Spain ISBN: 84-666-0002-7 Depósito legal: M. 37.534-2000 Impreso por BROSMAC, S.L. Crta.Villaviciosa a Móstoles Km. 1 28670 VILLAVICIOSA DE ODÓN (Madrid) Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidas en las leyes, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplaresmediante alquiler o préstamo públicos. Edición Digital Octubre 2004 Scan, edición y corrección por Kory

ÍNDICE
PARTE I CUERPO Y SANGRE 6 PARTE II EL PUENTE DE LOS SUSPIROS PARTE III APPASSIONATA 217 201

A Brandy Edwards, Brian Robertson, Christopher Rice y Michele Rice

Jesús dijo a María Magdalena: «Suéltame, pues todavía no he subido al Padre; vete a mis hermanos y diles: Voy a subira mi Padre y a vuestro Padre; a mi Dios y a Vuestro Dios.» JUAN, 20:17

PARTE I

CUERPO Y SANGRE

1

Decían que una niña había muerto en el último piso. Habían encontrado su ropa en la pared. Yo quería subir allí, tumbarme junto a la pared y estar solo. Habían visto algunas veces al fantasma de la niña, pero ninguno de esos vampiros podía ver a espíritus, al menos no como los veía yo.Da lo mismo, no era la compañía de la niña lo que yo buscaba, sino estar en ese lugar. No ganaba nada permaneciendo junto a Lestat. Yo había acudido puntualmente; había cumplido mi propósito. No podía ayudarle. Sus ojos de mirada fija, inmóviles, me ponían nervioso. Me sentía sereno y rebosante de amor hacia mis seres queridos, mis criaturas humanas, mi pequeño Benji de pelo oscuro y mi dulce yesbelta Sybelle, pero aún no era lo suficientemente fuerte para llevármelos conmigo. Salí de la capilla sin reparar siquiera en quién estaba allí. Todo el convento se había convertido en la morada de vampiros. No era un lugar desordenado, ni abandonado, pero no me fijé en los seres que había en la capilla cuando me marché. Lestat seguía tendido en el suelo de mármol de la capilla, frente a ungigantesco crucifijo, de costado, con las manos inertes, la izquierda justo debajo de la derecha. Sus dedos rozaban levemente el mármol, como si lo tanteara, aunque no era así. Tenía los dedos de la mano derecha crispados, formando un pequeño hueco en la palma sobre la que incidía la luz, lo cual también parecía encerrar algún significado, pero no significaba nada. Se trataba simplemente de un cuerposobrenatural que yacía privado de voluntad, exangüe, tan inerte como su rostro, cuya expresión parecía asombrosamente inteligente, teniendo en cuenta los meses durante los cuales Lestat no había movido un músculo. Las grandes vidrieras se habían cubierto para que la luz del alba no le hiriera. Por la noche resplandecían a la luz de las maravillosas velas colocadas alrededor de las hermosas estatuas yreliquias que abundaban en ese otrora santo y bendito lugar. Unos niños mortales habían asistido a misa bajo este elevado techo; un sacerdote había entonado ante el altar las palabras en latín. Ahora era nuestro, pertenecía a Lestat, el hombre que yacía inmóvil sobre el suelo de mármol. Hombre, vampiro, criatura de las tinieblas. Cualquiera de estos apelativos sirve para describirle. Al volver lacabeza para observarlo, me sentí como un niño. Eso es lo que soy. Esta definición me cuadra como si fuera el único rasgo que contuviera mi código genético. Yo tenía unos diecisiete años cuando Marius me convirtió en vampiro. Para entonces, ya había dejado de crecer. Hacía un año que medía un metro y sesenta

y ocho centímetros. Tenía las manos delicadas como las de una damisela y era...
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