Atolladero de mexico

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EL ATOLLADERO DE MÉXICO
Febrero-marzo 2010
Jorge Castañeda

Cinco mitos que han provocado la 'guerra fallida' en México.

El actual Gobierno de México tomó posesión el 1 de diciembre de 2006, pero en realidad asumió el poder 10 días después, cuando Felipe Calderón –vencedor en unas ajustadas elecciones presidenciales, en las que su adversario izquierdista, enfurruñado, se negó a reconocerla derrota– se puso una chaqueta militar, declaró la guerra abierta contra el crimen organizado y el narcotráfico y ordenó al Ejército que saliera de los cuarteles a las calles, las carreteras y los pueblos. Gracias a la audaz medida contra unos enemigos odiosos (y al cambio de tema), Calderón se ganó el amplio apoyo de la población y de la comunidad internacional, además del asombro de las élitespolíticas, empresariales e intelectuales de México.

Tres años y 15.000 muertes después, la guerra de Calderón sigue contando con apoyos dentro y fuera de sus fronteras, sobre todo de Obama, pero el escepticismo sobre su estrategia está extendiéndose, como descubrimos Rubén Aguilar y yo cuando el otoño pasado publicamos El Narco: La Guerra Fallida y nos encontramos en medio de un enérgico debatesobre el destino de nuestro país. Ya era hora.

La guerra contra las drogas en México es cara e imposible de ganar, y se basa en unos mitos peligrosos. Calderón ha desplegado todo tipo de armas, desde estadísticas tergiversadas hasta un mal uso de la historia, para convencer al país y al mundo de que hay que librar esta batalla. Como saben bien los estado-unidenses, los conflictos basados enfalsas premisas y que persiguen objetivos mal definidos suelen convertirse en atolladeros lamentables. México no es todavía, ni mucho menos, un Estado fallido, pero ya está metido en una guerra fallida. Mientras no abandone la falsa narración de la guerra como defensa necesaria de una tierra desesperada y acosada por los malos, correrá grave peligro de acabar derrumbándose.

 

1. La explosiónde los drogadictos mexicanos

El Gobierno mexicano afirma que ha tenido que desplegar decenas de miles de soldados y atacar a los carteles de la droga como nunca antes, en parte, para alejar a los niños de ese mundo. El argumento en el que se basa este emotivo grito de guerra es que México ha dejado de ser sólo un lugar de paso y de producción de drogas para convertirse en consumidor.

Méxicolleva décadas produciendo marihuana y heroína y exportándolas a Estados Unidos; no produce cocaína, pero es la principal ruta de Colombia a EE UU desde finales de los 80. En los últimos diez años, se ha convertido en importante fábrica de metanfetaminas, que también se venden en suelo estadounidense. Pero ahora el Gobierno asegura que la población ha empezado a consumir droga, y que es precisodetener esa tendencia antes de que México DF acabe como los peores barrios de Baltimore.

Ahora bien, los argumentos del Gobierno tienen en contra sus propias estadísticas. El Ministerio de Sanidad realiza sondeos nacionales sobre adicción desde 1988; los estudios constituyen una serie de datos fiables y constantes, recogidos por los mismos especialistas en los mismos sitios. El más reciente muestraque no ha habido un aumento significativo del número de consumidores. El total pasó de 307.000 adictos a 465.000 entre 2002 y 2008, un incremento de 26.000 adictos al año en un país de 110 millones de habitantes. El índice global de adicción asciende al 0,4% de la población, y es mucho menor que en Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, y también inferior a otros países latinoamericanos,como Bolivia, Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.

El número de mexicanos que reconocen que han consumido drogas al menos una vez en su vida –la llamada tasa de incidencia– también ha permanecido estable o incluso ha disminuido durante la última década para todas las drogas. La extensión del consumo –es decir, el número de personas que confiesan haber consumido alguna sustancia al menos una vez...
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