Cartas de batalla

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Hernando Valencia Villa,
Cartas de batalla: una crítica del
constitucionalismo colombiano
Universidad Nacional de Colombia,
CEREC, la. edición, Bogotá, 1987,
184 páginas

ALFREDO VÁZQUEZ CARRIZOSA

Esta obra combina acertadamente la
historia constitucional colombiana con la
critica del Derecho Público y está basada
en la disertació n presentada por el autor
en la Universidad de Yale,Estados
Unidos de América, para optar el título de
—Doctor en Ciencia del Derecho"
(J.S.D.). Campea en este libro el profundo
conocimiento que posee el abogado y
profesor universitario de ambas
discip linas, doctor Hernando Valencia
Villa, lo que le permite darnos un trabajo
de origina lidad y méritos indiscutibles.

El titulo de la obra Cartas de Batalla,
que figura en la portada conaun retrato
de combatientes de la Guerra de los Mil
Días, en Colombia, al promediar el año de
1900, sugiere a primera vista que se
trataría de un relato de la vida militar de
aquella época. Hubiera sido, quizás, más
apropiada la alusión a la "Crisis del
Derecho Público", pues es en ello en lo
que nos engolfamos al leer la primera
parte de la obra, dedicada a "La gramática
de la guerra",que se subdivide en tres temas,
denominados "El Derecho como
Contrato Social", "El Derecho como
Guerra Ritual" y "El Constitucionalismo
en Colombia".

La argumentación central del autor en el
campo de la estructura del derecho la
encontramos en esa primera parte. El
contractualismo rousseauniano alimenta
las revoluciones burguesas del siglo
XVIII y las guerras de independenciahispanoamericanas del siglo XIX, y suele
ser examinado "desde arriba" y no "desde
abajo, desde el lugar del ciudadano". Con
esa óptica, el autor encuentra la crisis del
consenso que debería ser "fundamento de
todo orden social y de todo régimen
político". "Han transcurrido más de
doscientos veinte años desde la primera
edición anónima de El Contrato Social y
nuestra común condición de ciudadanosde los Estados nacionales modernos no
nos ha hecho ni un ápice más contratantes
de la organización política que a
Rousseau y sus contemporáneos. Tal vez
sea tiempo de escribir La Batalla Social"
(página 26).

En apoyo de esa tesis preliminar, encontramos
a Michel Foucault, autor bien
conocido de Vigilar y castigar,
nacimiento de la prisión, como de La
verdad y las formas jurídicas, quehan
introducido, acertadamente, una nueva
forma de apreciar el fondo y no solamente
la forma de la disciplina jurídica. El
"panoptismo", en el lenguaje utilizado por
Foucault, sería la realidad de las formas
abstractas del derecho y del poder
político. En otras palabras, tendríamos
que "las disciplinas reales y corporales
han constituido el subsuelo de las
libertades formales yjurídicas" (página
28). Guiado, además, por el jurista
peruano Fernando de Trazegnies, el
razonamiento anterior será todavía más
enfático: "El derecho no es una
transcripción estática del Gran Poder sino
un lugar donde se definen los poderes a
través de múltiples escaramuzas" (página
30) y, en último análisis, "el derecho es la
batalla misma, una batalla que no termina
nunca" (página 31).

Cabedetenerse en esta primera par te. Las
constituciones como "La Gramática de la
Guerra" recuerdan el realismo de Nicolás
Maquiavelo o el pesimismo de Thomas
Hobbes, en el Leviatán. El romántico
filósofo ginebrino que fue Juan Jacobo
Rousseau, con su idea de que las buenas
leyes hacen las buenas sociedades
políticas y que el ciudadano construye su
propio Estado, estaría fuera de lugar. Esposible, entonces, distinguir entre el
derecho como estructura formal y el
régimen político que lo aplica. De esa
manera, la "gramática de la guerra" no
será sino la práctica tergiversada del
derecho. Salvaríamos el derecho para
enjuiciar la conducta de los hombres que
tienen en sus manos las llamadas palancas
del poder.

La "Batalla Social" no, proviene, por lo
demás, de las...
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