Cratilo o de la exactitud de los nombres

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CRATILO
O DE LA EXACTITUD DE LOS NOMBRES

Platón

Edición electrónica de www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad ARCIS.

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CRATILO O DE LA EXACTITUD DE LOS NOMBRES HERMÓGENES.— CRATILO.— SÓCRATES

HERMÓGENES. — Aquí tenemos a Sócrates, ¿Quieres que le admitamos como tercero, dándole parte en nuestra discusión?CRATILO. — Como gustes. HERMÓGENES. — Ve aquí, mi querido Sócrates, a Cratilo, que pretende que cada cosa tiene un nombre, que le es naturalmente propio; que no es un nombre aquél de que se valen algunos, después de haberse puesto de acuerdo, para servirse de él; y que un nombre de tales condiciones sólo consiste en una cierta articulación de la voz; sosteniendo, por lo tanto, que la naturaleza haatribuido a los nombres un sentido propio, el mismo para los helenos que para los bárbaros. Entonces yo le he preguntado, si Cratilo es verdaderamente su nombre o no lo es. El confiesa que tal es su nombre. — ¿Y el de Sócrates? le dije. — Sócrates, me respondió. Y respecto de todos los demás hombres, el nombre con que los designamos, ¿es el de cada uno de ellos? — No, dijo; tu nombre propio no esHermógenes, aunque todos los hombres te llaman así. Y aunque yo le interrogo con el vivo deseo de comprender lo que quiere decir, no me responde nada que sea claro, y se burla de mí. Finge pensar en

sí mismo cosas, que si las hiciera conocer claramente, me obligarían sin duda a ser de su opinión, y a hablar como él habla. Por lo tanto, si pudieses, Sócrates, explicarme el secreto de Cratilo, teescucharía con mucho gusto; pero tendré mucho más placer aun en saber de tus labios, si consientes en ello, qué es lo que piensas acerca de la propiedad de los nombres. SÓCRATES. — ¡Oh, Hermógenes, hijo de Hipónico! dice un antiguo proverbio, que las cosas bellas son difíciles de saber;1 y ciertamente, la ciencia de los nombres no es un trabajo ligero. ¡Ah! si yo hubiera oído en casa de Pródicola demostración, a cincuenta dracmas por cabeza, que nada deja que desear sobre esta cuestión, como lo dice él mismo, no tendría ninguna dificultad en hacerte conocer acto continuo la verdad sobre la propiedad de los nombres; pero yo no le oí a este precio, pues sólo recibí la lección de un dracma. Por consiguiente, no puedo saber sobre los nombres lo que es cierto y lo que no lo es. Sin embargo;estoy dispuesto a unir mis esfuerzos a los tuyos y a los de CraSon difíciles las cosas bellas; proverbio que Platón cita, también en La República.
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www.philosophia.cl / Escuela de Filosofía Universidad ARCIS. tilo, y a hacer las posibles indagaciones con vosotros. En cuanto a lo que dice de que Hermógenes no es verdaderamente tu nombre, créelo, no es más que una broma. Sin dudaentiende que, persiguiendo constantemente la riqueza, no puedes nunca conseguirla.2 Sea de esto lo que quiera, no es fácil, como antes dije, ver claro en estas materias; examinemos, por lo tanto, juntos, si eres tú el que tienes razón o si es Cratilo. HERMÓGENES. — Respecto a mí, mi querido Sócrates, después de muchas discusiones con nuestro amigo y con muchos otros, no puedo creer que los nombres tenganotra propiedad, que la que deben a la convención y consentimiento de los hombres. Tan pronto como alguno ha dado un nombre a una cosa, me parece que tal nombre es la palabra propia; y si, cesando de servirse de ella, la reemplaza con otra, el nuevo nombre no me parece menos propio que el primero. Así es que, si el nombre de nuestros esclavos lo substituimos con otro, el nombre substituido no esmenos propio que lo era el precedente. La naturaleza no ha dado nombre a ninguna cosa: todos los nombres tienen su origen en la ley y el uso; y son obra de los que tienen el hábito de emplearlos. Si éste es un error, estoy dispuesto a instruirme, y a tomar lecciones, no sólo de Cratilo, sino de todo hombre entendido, cualquiera que él sea.3 SÓCRATES. — Quizá dices verdad, querido Hermógenes....
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