Cuento de ciencia ficcion

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  • Publicado : 16 de noviembre de 2011
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El evento de saturno

Universo conocido.
Vía Láctea.
Sistema Solar.
Outernet.
Inmerso en ella los planetas, satélites, estaciones espaciales y colonias lunares de la humanidad. Miles de millones de conexiones etéreas, invisibles pero electrónicamente palpables, surcaban cada rincón del espacio entretejidas por innumerables repetidoras y servidores estelares colocados a lo largo y ancho delplano imaginario generado por la órbita de los planetas, y en cada planeta otra red más densa interconectaba redes internas cada vez más pobladas que se comunicaban las unas con las otras convirtiéndolo todo en un caos de ondas electromagnéticas. Parecía tener vida, pues era autosuficiente, crecía constantemente y nunca dejaba de interactuar con su entorno, con el espacio y sus usuarios.
Algunoscreían que en Outernet se era capaz de ir más allá...
Jâo Junior, protegido por la cúpula grisácea del videojuego que lo aislaba del resto de la galería, tronó los dedos antes de pulsar los interruptores de control que en principio estaban destinados a pilotar el robot virtual que protagonizaba el juego. Pulsando cada interruptor con cierto orden y ritmo, los haces que generaban el entornotridimensional de la cabina centellearon y se apagaron. Jâo se vio envuelto en una negrura insondable que le provocó un torrente de emociones. Luego, pequeñas letras de color blanco flotaron frente a él, mostrando una serie de directorios de archivos y comandos de control.
Jâo había logrado entrar a la red de la galería como administrador.
—Excelente —susurró, celebrando su entrada. Luego de cincointentos en dos meses, finalmente lo había logrado.
Con rapidez y destreza revisó la estructura de la red, y construyó una imagen mental de ella con todo detalle. No tenía intenciones de hacer daño alguno al sistema de la galería o bien a sistemas externos, pero conocía perfectamente los potenciales que tenía una interfase como la que montaba en ese momento. Es decir, un armazón de control de unrobot virtual.
De pronto el espacio a su alrededor comenzó a vibrar y la negrura se convirtió en un ambiente simulado. Una habitación amplia con piso de mármol y altas paredes blancas lo tomó todo. Una ventana de exploración apareció de la nada y Jâo la utilizó para ganar acceso a las repetidoras que lo llevarían fuera de la Tierra. Ganar acceso a Outernet no era nada del otro mundo pues cualquieraque tuviese una computadora personal en su casa, nave u oficina podía hacerlo pagando un impuesto realmente irrisorio, por no mencionar el hecho de que era un derecho fundamental de todo ciudadano. Sin embargo, hacer uso de las ventajas del sistema, y meterse en donde generalmente no se podía o no se debía, eran derechos ilícitos reservados, como siempre, a los hackers.
Por supuesto, Jâo conocíalas consecuencias de sus actos pero no se preocupaba mucho por ser atrapado pues el sistema era tan vasto que con dificultad se lograban rastrear e identificar intrusiones que fuesen en realidad limpias y considerablemente pequeñas, como era el caso.
El muchacho navegó a través de las diferentes direcciones en busca de un destino aún incierto. En nanosegundos la información llegaba a la cabina,y presentaba ante el usuario todo lo útil y toda la basura que contenía la red. De la luna se desplazaba a servidores orbitales en medio de la Tierra y Marte, y en seguida saltaba a una locación más allá de Neptuno. Luego regresaba y se adentraba en publicidad Joviana. Finalmente se detuvo en una entrada de acceso a una fabrica de robots mineros localizada en Europa - Júpiter.
—Bien —dijo Jâosonriente—. Creo que lo tengo. Veamos si puedo llegarle a uno de esos muñecos.
Accedió a la base de datos de la empresa medio minuto después.
—¡Demasiado fácil! —exclamó, y arrugó la comisura de la boca.
Su entorno titiló y se formó un largo pasillo repleto de archivos relucientes, de tan alta resolución que casi parecían reales. Jâo caminó con calma entre los archivos y leyó con detenimiento...
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