Danzando la pintura

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1436 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de enero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Danzando la pintura
¿Vudú? ¿Religiones mesopotámicas? ¿Bacantes de la Grecia arcaica?1 Así intentaba buscar paralelismos el célebre Juan Antonio Ramírez al referenciarse a la obra Bailarinas entre velas del artista alemán Emil Nolde, perteneciente, aunque por poco tiempo, al grupo expresionista Die Brücke. Datada de 1912, no será está la única réplica sino que el artista retomara el lienzo, y en1917 traspasara la fuerza volcánica de las bailarinas con un mayor
Emil Nolde. Bailarinas entre velas. 1912

contraste, en blanco y negro y sin colorear, en su espléndida versión grabada, remitiendo a su formación inicial en la talla de madera. Sin necesidad de descripción formal, ya que la obra se define por sí misma, sí resulta notoria su temática, siendo la danza una cuestión influyente enNolde. Este hecho no es gratuito, sino fruto de sus múltiples contactos con personalidades del gremio, viendo en este arte una clara y posible transposición a su pintura. Su primer matrimonio con la actriz de teatro danesa Ada Vilstrup en 1902, le permitió conectar con los círculos artísticos europeos. Durante su estancia en Paris y su paso por el Folies Bèrgere tuvo ocasión de asistir a unespectáculo de Loie Fuller, La dance de feu, para algunos inspiración primigenia en la elaboración de Bailarinas entre velas, donde las posturas representadas serían extraídas directamente de los libres y elegantes movimientos de las telas desvaneciéndose entre el aire y el cuerpo de la bailarina. En París vi a Loie Fuller, en sus bailes serpenteantes e iridiscentes, en verde y plata, con sus vestidosamplios, con pliegues en colores fosforescentes"2 También en París tuvo ocasión de conocer a Saharet –Clarissa Rose Campell- y a Isadora Duncan. Más tarde, en sus diversas visitas a Dresde visitaría una casa de bailes
1

RAMÍREZ, J.A.: Corpus Solus. Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo. Ed. Siruela. Madrid, 2003, p. 66. 2 CLIFFORD, S.: Nolde: the painter’s prints. Ed. Museum of FineArts, Boston y Los Angeles County Museum of Art, 1995, p. 135.

en Weissig. Durante muchas veladas dibujé en la sala de baile. La primera vez me salió mal, no es fácil, ahora sin embargo, tengo muchas hojas con muchas personas bailando y realmente me parece como si estuviera percibiendo el polvo que levantan del suelo y oyendo cómo suena la música, escribía a su amigo Hans Fehr3. ¿Oír cómo suenala música? Bien era cierto que para sentir la música no era necesario escucharla, y Nolde lo había podido comprobar por su estrecha relación con Rudolf Laban, padre de la danza moderna. Gracias a los paralelismos que Nolde observó entre éste y la joven Mary Wigman, la segunda inició su formación con el gran coreógrafo, “se mueve como tú, baila sin
Mary Wigman

música como tú”4. Y es que tantoa través de los flagrantes

movimientos en descarga rítmica de los bailarines, como pictóricamente en los cuerpos representados por Nolde, la música podía oírse a pesar de no sonar. ¿No son los sueños como sonidos, y los sonidos como colores, y los colores como música? Yo amo la música de los colores, aseguraba el pintor.5 Y si bien el concepto de obra total poniendo en comunión varios lenguajesen relación sinestésica era compartido por todo el círculo expresionista, en este caso Nolde nos hace partícipes de la danza de su pintura, y a su vez Mary Wigman, influenciada por el movimiento, definirá su danza coincidiendo exactamente con idénticos rasgos a pesar de diferente soporte. La amistad de Nolde y Wigman sirvió de influencia mutua. La bailarina, exponente de la danzaexpresionista, dejaba mostrar una autonomía total de movimientos en un uso libre del espacio
Emil Nolde. Bailarina, 1913.

donde recrear formas visibles; formas gestadas desde el propio interior y materializadas, sin necesidad de música, a través de un lenguaje corporal desvinculado de los pasos rígidos definidos y de las historias coreografiadas del ballet clásico. El

3 4

TELLECHEA, J.C.: “Emil...
tracking img