Dialogo entre un sacerdote y un moribundo

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 57 (14122 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 15 de julio de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Diálogo entre un sacerdote y un moribundo
Marqués de Sade

Compilación, versión y notas de Mario Pellegrini Editorial Insurrexit, Buenos Aires, 1964 Editorial Argonauta, Barcelona, 1980

La paginación se corresponde con la edición impresa. Se han eliminado las páginas en blanco.

Sólo me dirijo a aquellos capaces de entenderme; ello me leerán sin peligro.
MARQUÉS DE SADE

PRÓLOGO DEMAURICE HEINE.1 AL DIÁLOGO ENTRE UN SACERDOTE Y UN MORIBUNDO

A Jean Paulban, amistoso homenaje.
M. H.

El Ateo es el hombre de la Naturaleza.
SYLVAIN MARÉCHAL2

I
Quisiera haber podido citar al señor de Sade; tiene mucho ingenio, razonamiento y erudición; pero sus infames novelas “Justine” y “Juliette”, lo hacen inaceptable para una secta en la que no se habla más que de virtud. De estemodo se expresa, en 1805, al término de su Segundo suplemento al Diccionario de los ateos, el ilustre astrónomo José Jerónimo le
Français de Lalande. Tal vez este buen señor se preocupaba por no contrariar en lo más mínimo a su colega del Instituto Nacional, a aquel Buonaparte que Sylvain Maréchal había osado nombrar temerariamente cinco años antes en su Diccionario de los ateos antiguos ymodernos, y que más tarde llegó a convertirse en el ungido del Señor. Sea como fuere, Napoleón estaba en el trono y el Marqués de Sade en Charenton: no era entonces falta de coraje reconocer al prisionero la razón... que la razón de Estado no le reconocía. La objeción de Lalande, sin embargo, habría debido parecer engañosa a todo espíritu filosófico. ¿Acaso el Barón de Holbach no la había previsto yrefutado en su Sistema de la Naturaleza.? (Londres, 1770, in–8º, t. II, cap. XIII, pág. 372). Frente a una labor sin defectos, no nos preocupemos por las
11

costumbres del operario que la realizó. ¿Qué le importa al universo que Newton haya sido sobrio o intemperante, casto o libertino? A nosotros sólo nos importa saber si ha raciocinado bien, si sus fundamentos son firmes, si las partes de susistema están bien hiladas, y si su obra encierra más verdades demostradas que ideas aventuradas. Juzguemos, pues, del mismo modo los principios de un ateo... Sin duda, pero
en el alba del siglo XIX, el ateísmo había llegado a ser una secta virtuosa, y los sectarios dejaron de compartir la indulgencia de su maestro. Por otra parte, los hombres que hacían entonces profesión de fe atea —estaspalabras no están enlazadas sin intención— eran ya viejos en su mayor parte. Pertenecían a ese siglo XVIII del que se constituyeron en ejecutores testamentarios. En su Discurso preliminar, o respuesta a la pregunta: ¿qué es un ateo? es el mismo Sylvain Maréchal quien, en 1800, pone su obra bajo la invocación al siglo de la filosofía. No puede ser, exclamaba, que el último año del siglo XVIII —un siglotan memorable— transcurra sin que nadie haya osado publi-

car lo que todas las mentes sanas piensan y guardan para sí... ¿Pero qué ateísmo profesaban estos ateos?
Si bien el ateísmo tuvo representantes en todo tiempo y en todo lugar dentro de las sociedades humanas, su doctrina y su expresión distan mucho de haber permanecido invariables; sin duda el ateo moderno, nutrido de las más recientesconcepciones físico–químicas de la materia, está más cerca del ateo medieval, alquimista por vocación, que de aquel del siglo XVIII, sentimental adorador de la Naturaleza deificada... ¿Qué es en realidad un ateo? Es un hombre que destruye ilu12

siones dañosas para el género humano, con el fin de atraer a los hombres a la naturaleza, a la experiencia y a la razón. Es un pensador, que después dehaber meditado sobre la materia, su energía, sus propiedades y su modo de obrar, no necesita, para explicar los fenómenos del universo y las operaciones de la naturaleza, imaginar potencias ideales, inteligencias imaginarias, seres ficticios, que lejos de permitirnos conocer mejor la naturaleza, no hacen más que presentarla como caprichosa, inexplicable, irreconocible, e inútil para la...
tracking img