El espantapajaros bailarin

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EL ESPANTAPÁJAROS Y EL BAILARÍN




















































EL ESPANTAPÁJAROS Y EL BAILARÍN




Había una vez un espantapájaros en medio de un campo de trigo. El espantapájaros estaba hecho con una guitarra vieja, con unas escobas viejas, con paja vieja del trigal y vestía el levitónviejo de un viejo titiritero. Todas estas cosas, que habían estado llenas de vida y de movimiento, estaban ahora quietas en medio del campo de trigo. Por eso, el espantapájaros tenía el gesto triste y desvalido.
El señor Justo llegó una mañana con el espantapájaros al hombro, lo clavó en medio de su sembrado, y dijo:
- Ya sabes lo que tienes que hacer...
Pero, alespantapájaros no le gustaba aquel oficio.
A él le gustaban los pájaros: verlos volar, posarse en el sembrado, picotear las espigas de trigo ...
Por eso, no estaba contento con su trabajo; por eso, tenía la barbilla pegada al pecho, la mirada pegada al suelo y la vergüenza pegada al rostro.
Sin embargo, el espantapájaros cumplía con su obligación y hacía todo loposible por espantar a los pájaros.
También por eso, cuando se ocultaban el sol y los pájaros, el espantapájaros tenía el gesto triste y desvalido.
Un día, vio venir por el sendero a un extraño personaje.
Iba con los brazos extendidos en cruz; daba dos saltitos, giraba velozmente sobre la punta del pie y seguía su camino con pasos largos y elásticos.
Parecíaque no pisaba el suelo.
Al espantapájaros le gustó mucho aquello y gritó:
- ¿Qué haces?
Y el entraño personaje respondió:
- ¿No lo estás viendo...? Bailo.
- Y ¿quién eres tú?
- Soy Bailarín.
El espantapájaros repitió entre dientes:
- Bailarín ...
Y aquella palabra sonaba, en sus labios de paja, comouna música maravillosa.
- ¡Qué suerte tienes! ¡Sabes bailar! -exclamó, suspirando, el espantapájaros.
Y el bailarín le contestó:
- No te preocupes, yo puedo enseñarte.
Y, durante todo el día, estuvo el bailarín baila que baila para que aprendiera el espantapájaros.
Cuando se hizo de noche, el espantapájaros terminó su trabajo. Y daba gloriaver al espantapájaros y al bailarin bailando a la luz de la luna.
A1 llegar la mañana, el espantapájaros volvió a su trabajo, y el bailarín a su camino.
Y, cuando el bailarín iba a perderse de vista en un recodo del sendero, el espantapájaros le gritó:
- ¡Adiós, Bailarín! ¡Gracias por enseñarme a bailar!
- La vida del espantapájaros cambió desde aqueldía. Cuando su trabajo le resultaba más molesto, pensaba:


- “Ten paciencia. En cuanto se ponga el sol, podrás bailar hasta caerte sentado.”
Pero, al señor Justo, que era un amargado, no le gustaba nada que su espantapájaros se pasará la noche bailando; por eso le dijo:
- Desde hoy, quedan prohibidos los bailes.
Y el espantapájaros le contestó:- Yo cumplo con mi trabajo durante todo el día; por la noche, el tiempo es mío y puedo gastarlo como yo quiera.
- Que te has creído tú eso ...
- Señor Justo, no sea usted injusto ... -suplicó el espantapájaros.
- Con chistecitos y todo ... ¿eh?
Y le dio una bofetado tan fuerte que le sacó parte de la paja que tenía debajo del sombrero.
E1espantapájaros se quedó muy triste. No quería disgustar a su amo; pero tampoco podía renunciar a sus derechos. Además ... ¡Bailar era superior a sus fuerzas!
Quizá tuvieran la culpa su cuerpo de guitarra y su cabeza de escoba. Lo cierto es que, en cuanto llegaba la noche, le entraba un hormigueo en los pies y se lanzaba a bailar entre las espigas.
A1 cabo de unos días volvió...
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