El guerrero gor

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EL GUERRERO DE GOR

Crónicas de la contratierra/1

John Norman

John Norman
Título Original: Tarnsman of Gor Traducción: Carlota Romero © 1967 by John Norman © 1981 Editorial Lidiun Florida 336 - Buenos Aires Edición digital: Arant R6 11/02

1 - UN PUÑADO DE TIERRA Me llamo Tarl Cabot. Mi apellido, según dicen, deriva del nombre italiano Caboto, pero yo no sé de ninguna vinculación alrespecto, tanto más que mi familia, unos modestos comerciantes de Bristol, mi familia se caracterizó por tener un color de piel claro y el pelo llamativamente rojo y rebelde. También mi nombre de pila es poco común y, especialmente en mi época estudiantil, me ocasionó más de un disgusto. Este nombre me lo dio mi padre, que desapareció de mi vida cuando yo era aún muy joven. Lo consideraba muertohasta que, casi veinte años después de su desaparición, recibí de él un extraño mensaje. Mi madre falleció aproximadamente en la época en que comencé a ir a la escuela. Los detalles biográficos suelen ser una lectura fatigosa; por ello me limitaré a comentar que fui un niño inteligente, bastante evolucionado para mi edad, y que me educó una tía, que me dio todo lo que un niño puede desear, todomenos amor. Pude también terminar decorosamente mis estudios en la Universidad de Oxford y por fin me encontré, adecuadamente educado, en el umbral de la vida, con la convicción de que no podría integrarme sin más en el mundo del que me hablaban los libros. Dado que me había desempeñado bastante bien en mis estudios de historia inglesa me presenté como aspirante al cargo de profesor de Historia, antevarios pequeños colleges norteamericanos. Mis profesores de Oxford tuvieron la amabilidad de confirmar, con recomendaciones escritas, el informe algo exagerado acerca de mi formación y, de este modo, hallé finalmente un pequeño y liberal instituto en New Hampshire dispuesto a admitirme. Yo estaba seguro de que pronto se enterarían de la verdad, pero, por el momento, tenía un pasaje pagado a losEstados Unidos y un puesto en el que podría desempeñarme por lo menos un año. Esta circunstancia me resultaba muy grata, si bien no podía liberarme de la sospecha de que fundamentalmente me habían incorporado como elemento exótico; con seguridad existían otros aspirantes norteamericanos que, exceptuando mi inconfundible acento británico, me superaban en mucho en cuanto a conocimientos y arecomendaciones. Los Estados Unidos me gustaron mucho, a pesar de que en el primer semestre tuve que esforzarme bastante para poder aventajar al menos en algo a mis alumnos. Hice el descubrimiento poco grato de que, por el solo hecho de ser inglés, no se es automáticamente también una autoridad en el campo de la historia inglesa. Por suerte, mi superior, un hombre benévolo que usaba anteojos, sabía aúnmenos que yo sobre el tema, o al menos así me lo hizo creer. Las vacaciones de Navidad me resultaron sumamente útiles; me proponía aprovechar el tiempo libre para lograr adelantarme algo más con respecto a mis alumnos. Pero después de todas las pruebas y exámenes del primer semestre sentí el deseo irresistible de dejar de lado al Imperio Británico y usar mis días libres para hacer una excursión,pensaba irme de campamento a las White Mountains, próximas a mí lugar de trabajo. A uno de mis pocos amigos del instituto le pedí prestado un equipo para acampar y el mismo me llevó en su coche hasta las montañas. Nos pusimos de acuerdo en que, exactamente al cabo de tres días, volvería a buscarme en el mismo lugar. Mi primera precaución fue la de revisar mi brújula, como si ya supiera exactamente loque habría de sucederme; poco después me encontraba caminando en medio del bosque. No temía el encuentro con la naturaleza; más bien me sentía a gusto de hallarme solo entre los pinos verdes y los campos de nieve. Habría caminado unas dos horas cuando empezó a pesarme la mochila sobre la espalda. Me detuve para ingerir una comida fría y poco después me interné aún más en las montañas.

Al...
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