El imperio universal de carlos v (antonio domínguez ortiz)

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12 EL IMPERIO UNIVERSAL DE CARLOS V [1],[2]
Antonio Domínguez Ortiz
Historia de España. El Antiguo Régimen: Los Reyes Católicos y Los Austrias. Madrid, Alianza Editorial, 1973, P. 240.

Tomándolo a la letra, el título de este capítulo puede parecer desorbitado; nunca en la Historia ha existido un Imperio Universal; pero el de Carlos ha estado quizá más cerca que ningún otro demerecerlo: no sólo por las resonancias ideológicas que todavía en su tempo se atribuían al título imperial, sino porque bajo su mando se reveló por primera vez la dimensión gigantesca de sus dominios oceánicos, se rodeó la circunferencia terrestre y se estableció, aunque fuera en forma de hilo muy tenue, una comunicación entre las partes antes disociadas del Mundo, de tal forma que, a partir de entonces,puede ya hablarse de una unidad planetaria y de una Historia Universal como un todo: la Cristiandad, el Islam, las culturas amerindias, las sedas y especias del Extremo Oriente, el África desangrada por el tráfico de esclavos, eran mundos muy distintos, pero relacionados entre sí de alguna manera, y el personaje en quien confluían todos estos destinos, el primer hombre universal en el sentidoestricto de la palabra fue Carlos de Gante.

Como suele suceder, el personaje humano resulta inferior al histórico. Carlos no fue un genio de la Política ni de la Estrategia; pero supo llevar con dignidad el peso inmenso de sus múltiples responsabilidades, y en conjunto su figura es una de las más atrayentes de los tiempos modernos, aunque acerca de su auténtica interpretación persistan muchasdudas y se mantenga mucha polémica. Los estudios que le han dedicado los historiadores alemanes, y el título de emperador alemán explican que se le considere comúnmente como un personaje de aquella nacionalidad. La verdad es que, si bien por sus venas corría sangre alemana y española y fue por su nacimiento y educación un príncipe borgoñón, siempre fue consciente de que el verdadero fundamento desu poder lo constituían sus dominios españoles. De no haber heredado el Imperio de Isabel y Fernando, el suyo propio hubiera tenido tan poca efectividad como el de su abuelo Maximiliano. Él fue, ante todo, Carlos I de España: la coletilla y quinto de Alemania suena raro a los extranjeros; les parece una inversión de valores, una muestra del orgullo castellano. Sin embargo, ese lugar secundario deltítulo germánico es algo que se desprende del estudio desapasionado de los hechos. También en España la historiografía liberal ha contribuido a desorientar la perspectiva presentando a Carlos como un intruso en la evolución histórica de España: este punto de vista, que puede ser defendido, no autoriza a desconocer que fue, ante todo, un monarca español, cualquiera que sea la valoración que sehaga de su obra. Bajo la autorizada pluma de D. Ramón Menéndez Pidal esta polémica tomó la forma de una discusión sobre el origen y naturaleza de la idea imperial de Carlos V y sus posibles raíces hispánicas. Estas disquisiciones han conducido a tan escasos resultados como las discusiones que sostuvieron los medievalistas sobre el Imperio Leonés, El carácter hispánico del Imperio carolingio no derivade las palabras que pronunciara este o aquél personaje, sino del hecho indiscutible de que se basaba en los recursos de los territorios españoles, italianos y americanos.

Las discusiones sobre la idea imperial de Carlos resultan además superfluas porque él tuvo ocasión de expresarlas en diversas ocasiones, y, sobre todo, en sus Memorias. Sin embargo, su lectura resulta en este puntodecepcionante, ya que en ella sólo se encuentran generalidades sobre “el bien de la Cristiandad” y reiteradas indicaciones sobre los intereses de su Casa, de su Dinastía: una preocupación muy natural pero muy poco moderna. Esta indigencia ideológica, que suministra un escaso material a los exégetas de la idea imperial, debe atenuarse, sin embargo, completándola con una ideología implícita que no...
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