Enfermedad según la biblia

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La Enfermedad
"Señor, he aquí el que amas está enfermo." Juan 11: 1-4
Estas palabras son singularmente conmovedoras e instructivas. Registran el mensaje que Marta y María enviaron a Jesús cuando su hermano Lázaro estaba enfermo: "Señor, he aquí el que amas está enfermo." Ese mensaje era corto y simple. Sin embargo, casi cada palabra es profundamente sugestiva.

Observemos la fe de estasmujeres, es semejante a la fe de un niño. Ellas se volvieron al Señor Jesús en la hora de su necesidad, como el aterrado infante se vuelve a su madre. Ellas se volvieron a Él como su Pastor, su Amigo todopoderoso, su Hermano disponible en la adversidad. Diferentes como eran en temperamento natural, las dos hermanas estaban totalmente de acuerdo en este asunto. En lo primero que pensaron en el día de laadversidad fue en la ayuda de Cristo. Cristo era el refugio al que acudieron en la hora de necesidad.

Observemos la sencilla humildad de su lenguaje acerca de Lázaro. Ellas le llaman, "el que amas." No dicen, "el que Te ama, el que cree en Ti, el que Te sirve," sino "el que amas." Ellas habían aprendido que el amor de Cristo por nosotros, y no nuestro amor por Cristo, es la base verdadera dela expectativa, y el verdadero cimiento de la esperanza. Mirar en nuestro interior nuestro amor por Cristo es dolorosamente insatisfactorio: mirar hacia fuera al amor de Cristo por nosotros, es paz.

Observemos la conmovedora circunstancia que el mensaje de Marta y María nos revela: "el que amas está enfermo." Lázaro era un buen hombre, convertido, creyente, regenerado, santificado, un amigo deCristo, y un heredero de la gloria. ¡Y sin embargo Lázaro estaba enfermo! Entonces la enfermedad no es una señal que Dios está disgustado. La enfermedad tiene por intención ser una bendición para nosotros y no una maldición. "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." "Sea el mundo, sea la vida, sea la muerte,sea lo presente, sea lo porvenir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios." (Romanos 8: 28; 1 Corintios 3: 22, 23.) Dichosos aquellos que pueden decir cuando están enfermos: "Esto es obra de mi Padre. Debe ser algo bueno."

La enfermedad es un tema que con frecuencia debemos mirar de frente. No podemos evitarlo. No se necesita el ojo de un profeta para ver que la enfermedad nosvisitará algún día. "En medio de la vida estamos en la muerte." Durante algunos instantes vamos a considerar la enfermedad desde nuestra perspectiva de cristianos.
Al considerar el tema de la enfermedad, veremos que hay tres puntos que demandan nuestra atención. Meditemos acerca de cada uno de ellos.

I. LA PREPONDERANCIA UNIVERSAL DE LA ENFERMEDAD.

No necesitamos detenernos demasiado en estepunto. Elaborar la prueba de esto equivaldría únicamente a abundar en un hecho que salta a la vista. La enfermedad está en todas partes. En Europa, en Asia, en África, en América; en los países calientes y en los países fríos, en las naciones civilizadas y en las tribus salvajes; hombres, mujeres y niños se enferman y mueren.

La enfermedad está en todas las clases. La gracia no coloca alcreyente fuera de su alcance. Las riquezas no pueden comprar la exención de la enfermedad. El rango no puede prevenir sus asaltos. Los reyes y sus súbditos, los señores y sus siervos, los ricos y los pobres, los educados y los incultos, los maestros y los estudiosos, los doctores y los pacientes, los ministros y quienes los escuchan, todos por igual se inclinan ante este gran enemigo. La casa dehabitación de un inglés es llamada su castillo; pero no tiene ni puertas ni barras que puedan protegerlo de la enfermedad y la muerte.

La enfermedad puede ser de cualquier tipo y descripción. Desde la coronilla hasta la planta del pie estamos expuestos a la enfermedad. Nuestra capacidad de sufrir es algo espantoso de contemplar. ¿Quién puede contar las dolencias que asaltarán a nuestra estructura...
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