Erasmo y cervantes una vez más

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Erasmo y Cervantes, una vez mas
|[pic] |FRANCISCO MÁRQUEZ VILLANUEVA |

PARTICULAR DESTINO DE LA crítica cervantina fue el no haber alcanzado su mayoría de edad hasta la aparición en 1925 de El pensamiento de Cervantes de Américo Castro. Las vivas discusiones que se siguieron, así como la inmediatatoma de altura en casi todos los aspectos del campo, acreditan la centralidad del Cervantes pensador como responsable inmediata del repentino deshielo o apertura del dique. La idea de codear a Cervantes con los grandes ingenios del Renacimiento constituyó un liberador rayo de luz y la evidencia, para muchos escandalosa, de su familiaridad creadora con Erasmo vino a mostrarse como vertebral de lanueva visión crítica. El posterior desarrollo de las teorías de Castro le condujeron después a atribuir a dichos elementos “europeos” (nunca en sí negados) una eficacia no muy superior a la de simples materiales de construcción. Han pasado los años y un excelente libro de Alban K. Forcione, Cervantes and the Humanist Vision: A Study of Four Exemplary Novels (Princeton: Princeton University Press,1982) viene hoy a ocuparse de los mismos problemas. Lo hace armado con el arsenal de la explosión de conocimientos, de los recientes avances en materia de teoría literaria y, muy en especial, de un agudo espíritu revisionista.
     Y es, confesadamente, un libro “de tesis,” y de tesis bien defendida. Las Novelas ejemplares se acreditan como una de las máximas
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contribucionesespañolas al acervo del humanismo cristiano (p. 21). Cervantes se descubre a sí mismo, como pensador y como artista, en el seno de dicha tradición, y el esfuerzo de F. vuelve a un planteamiento similar, en conjunto, al del primer estadio de Castro en El pensamiento de Cervantes. Semejante postura crítica no puede dejar de ser, a su vez, profundamente rectificadora y aquí es donde entran en juegobibliografía y conocimientos especializados que no estuvieron a disposición de Castro. F. se esfuerza, en especial, por alejar a Cervantes y a su erasmismo de la forma como Castro los acercaba a la heterodoxia de su tiempo y a una especie de anacrónico anticipo del Siglo de las Luces (pp. 345, 351). Tal vez se trate en esto de una oscilación pendular, porque Erasmo es aquí un escritor cristiano y edificante,como sin duda lo era para no pocos y para el mismo Cervantes, pero no para la España oficial de su tiempo. El humanismo cristiano de Cervantes no tendría así nada de polémico, de atrevido ni de cauteloro en cuanto fenómeno de época sin ningún significado ulterior a sí mismo. En este libro la Inquisición y su espíritu sencillamente no existen y todo él transcurre dentro y al abrigo de una Españasin problema. Nada, pues, de compromiso, de inhibición ni de autocensuras creadoras. Dada la inquietud más o menos abierta con que buena parte de la crítica ha venido considerando la cuestión del erasmismo de Cervantes, el libro de F. vendrá a ejercer sobre ella un efecto liberador o catártico. La oportunidad de reducir a una dimensión técnica lo que antes era el caso de conciencia de un Cervantesmás o menos disidente o “del otro lado,” se halla sin duda destinada a caer como un bálsamo sobre ciertos sectores de opinión.
     ‘El celoso extremeño’ and the Classical Novella: The Mystery of Freedom estudia la superación cervantina del clásico tema a lo Boccaccio del engaño del marido. A primera vista se perfila como lo más “formulaico” (p. 91) de toda la obra de Cervantes, pero después...
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