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Comentarios sobre la Violencia Política Contemporánea en Colombia Guillermo Tell Aveledo
"Jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia" -- José Eustasio Rivera. "LA Vorágine"

I Lo más trágico que puede decirse sobre la violencia en Colombia es que éste tema no puede abordase de manera coyuntural. No cabe pensar sobre lo que "está pasando" en Colombia, porque no es que la violenciasuceda en Colombia, sino que Colombia sucede en la violencia. Por favor, léase más allá del juego de palabras. La historia de los Colombianos ha sido un lamentable suceso de pequeñas y grandes manifestaciones de violencia. Desde las guerras de independencia, desde la batalla de El Santuario, pasando por las guerras decimonónicas de "los Supremos" y la de "los Mil Días", y por una miríada dealzamientos, revoluciones y montoneras menores, hasta llegar al cenit de la violencia como institucionalidad paralela: la muerte de Gaitán, el Bogotazo y los años de la Violencia, mucha agua ha pasado bajo el puente. Sería necio pensar que los orígenes de tales manifestaciones de "la política por otros medios" fuesen el resultado de las mismas causas, consecuencias de los mismos procesos o, al menos, gritoscomunes ante privaciones similares. Nada de eso. Mientras el país se mueve, y cambia su realidad, la violencia permanece, latente, pertinaz. Sobrevive la violencia en sus odios y en sus fantasmas, en los ganadores y en los perdedores (como si con ella no todos perdieran). La guerra, y toda apelación a la violencia, quedaba como una ocupación contingente pero común. Ni siquiera las generaciones deColombianos que han vivido en paz se han librado de su espectro: en los odios de sus padres y de sus abuelos, en la memoria de los familiares que vivían muertos en el oscuro recuerdo de fotos en la sala, en las injusticias de los "victoriosos", en todo aquello persistía un aire a pólvora y a tierra húmeda que enrarecía el establecimiento de toda institucionalización. No que esta no existiese,claro: Colombia ha sido, y sobre eso reflexionaremos más abajo, un país de una estabilidad proverbial. Institucionalidad mantenida al margen y en la dirección opuesta del machete y la bala. Pero la paz no ha sido desconocida. De hecho, se le recuerda casi con exactitud, por lo exótico de su memoria. Ahora bien, lo esquivo de su encuentro no es sino una consecuencia de que la posibilidad del conflictoestaba abierta, no era impensable. Era la guerra, la violencia, un camino que por recorrido, quedaba

pendiente. Faltaba poco esfuerzo para volverlo a utilizar. Como nos deja dicho amargamente el ex Presidente Alberto Lleras en sus memorias: "...cuando ya había un muerto atravesado en la vereda, o extendido a la mitad de la plaza de una aldea, la guerra no podía devolverse sin caer en manos delos jueces. Entre aguardiente y mozas de partido, entre música de tiple y disparos, entre bendiciones y blasfemias, poco a poco se iba prendiendo la fiesta general, y quedaban los arados anclados en los barbechos, se apagaban los fogones, el pasto crecía entre los surcos los carros dejaban de gemir en los caminos abandonados. Y esto, una vez, y otra, de década en década, de Constitución enConstitución, de alharaca en alharaca, mientras simbólicamente se iban disolviendo la Gran Colombia, la Nueva Granada, La Confederación Granadina, los Estados Unidos de Colombia, la república. Y hasta que el propio territorio comenzó a desgajarse, como podrido, y sin consistencia." (Lleras, 1997: 34). Pero estas palabras, aún en tono de resignación, son las de un estadista que triunfó sobre la violencia:se refería Lleras a los recuerdos de su niñez y juventud; no a sus logros como hombre público. Muerto Lleras sin culminar sus memorias, las leemos deja con el amargo sabor de que ese párrafo sigue vigente. Pero si la posibilidad de una paz duradera existió y fue llevada a cabo, la idea de un futuro en paz para Colombia no puede resignarse a ser un imposible. Con lo dicho quede claro que si bien...
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