Fuego nuevo para tu negocio

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Liderazgo
Fuego nuevo para tu negocio.
Una reflexión sobre el espíritu empresarial
Por Dr. José Manuel Vega Báez

No recuerdo exactamente el día en que de-

cidí casarme, pero fue el 20 de junio de 1987 cuando un ramo de rosas rojas protagonizó la escena en la que recibí el sí. A partir de ese momento, mi vida giró alrededor del evento que se llevaría a cabo un año más tarde. Se trataba deuna sensación totalmente nueva y difícilmente descriptible en términos racionales; era el tiempo de las rosas rojas. Tampoco recuerdo con exactitud el día en que me propuse poner mi primer negocio, pero el fuego del espíritu empresarial se encendió en algún instante del verano de 1977. Desde entonces me di a la tarea de concentrar todas mis capacidades para lo que sería el debut, a dos meses dedistancia, de Crazy Team, un servicio de luz y sonido para fiestas juveniles. También experimentaba una excitación novedosa; era el tiempo de las fogatas campestres. El tiempo de las velas y de los claveles rosas 1988: El espíritu conyugal se encargó de resolver todo lo necesario para los preparativos del magno evento, desde el vestido de la novia, hasta el viaje de bodas. Recuerdo que tuve queechar mano de todos mis ahorros e incluso pagar altos costos de financiamiento en mis tarjetas de crédito. Pero no importaba: la ilusión de conseguir un objetivo me dio la respuesta a todos los problemas; era el tiempo de los claveles rosas, más duraderos que las rosas rojas. 1977: Por su parte, el espíritu empresarial seguía encendido, ya no de manera impetuosa y desgarbada en forma de fogatacampestre, sino ahora más práctico y enfocado a resolver cada uno de los obstáculos que se presentaban: el cansancio de hacer con propia mano parte del equipo buscando
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24 Enero • Febrero

Foto cortesía de Costa Rica

economías; la tensión de ver que el tiempo pasaba y que los avances se tornaban lentos; la incertidumbre sobre el acoplamiento armónico de todos los componentesadquiridos por separado; la desesperación de constatar que el dinero se agotaba a la par que las fuentes de financiamiento. Era el tiempo de las velas de cera. El tiempo de los grandes reflectores y de los alcatraces blancos Sábado 16 de julio de 1988: La mayor parte de los pendientes habían sido resueltos satisfactoriamente y, aquellos que no, decidí ignorarlos para borrar de mi mente todo lo que meimpidiera disfrutar al máximo del día más feliz de mi vida. Me levanté y fui a la estética, me arreglé y acudí a la sesión de fotos. Más tarde el gran momento: la radiante novia, la entrada a la iglesia, el coro y sus cantos, los invitados y sus sonrisas, el Padre Manuel y su homilía, el diálogo del compromiso y la salida enmarcada por el Aleluya de Händel. Todo parecía un sueño hecho realidad; erael tiempo de los alcatraces blancos, más vistosos que los claveles rosas. Sábado 20 de agosto de 1977: Hice todo lo posible por cuidar hasta el último detalle. No, no era una fiesta más. Se trataba de la materialización de un proyecto por el que había arriesgado mucho y estaba por presentar el examen que evaluaría si mi idea podía seguir adelante.

Todo se encontraba listo: las luces audiorítmicas, secuenciales y estroboscópicas; el cañón y la esfera de mil espejos; los semáforos multicolores y la máquina de hielo seco; el equipo de sonido ecualizado y los baffles balanceados. Todo en su punto al momento que rompieron el silencio las primeras notas de aquella genial composición de Earth, Wind and Fire llamada Fantasía y la gente inundó la pista; era el tiempo de los grandes reflectores.El tiempo de las linternas de plástico y de las flores de seda Después de julio de 1988: Con el paso del tiempo las relaciones humanas maduran y se transforman, volviéndose menos espontáneas y más pragmáticas. Los detalles se tornan escasos y la rutina toma el mando ajustando el ritmo vital a lo que más convenga: las rosas rojas, los claveles rosas y los alcatraces blancos sólo se hacen...
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