Gracia abundante

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GRACIA ABUNDANTE PARA EL MAYOR DE LOS PECADORES
John Bunyan
John Bunyan (28 de noviembre de 1628 – 31 de agosto de 1688) fue un puritano piadoso, escritor y predicador cristiano inglés. Su obra El progreso del peregrino (The Pilgrim's Progress) es una de las alegorías cristianas más conocidas.

Al contaros la forma en que Dios con tanta misericordia obró sobre mialma, no estará de más, creo, deciros en primer lugar algo de mi pasado y de la forma en que fui criado; porque con ello se hará más evidente la bondad de Dios hacia mí. Procedo de una familia de condición de vida muy humilde. La casa de mi padre era una de las más despreciadas entre todas las familias de aquellos alrededores. Así que no puedo blasonar de sangre noble o de alcurnia, como hacenmuchos. Pero, incluso así, alabo el nombre de Dios, porque fue de este fondo que me llamó a participar de la gracia y vida que hay en Cristo. A pesar de la pobreza de mis padres, Dios se agrado de poner en su corazón el que yo fuera a la escuela para aprender a leer y escribir. Aprendí más o menos como hicieron los otros niños de familias pobres, aunque tengo que confesar para vergüenza mía que prontoperdí lo que había aprendido, mucho antes de que el Señor hiciera en mi su obra de gracia para la conversión de mi alma. Durante los años que viví sin Dios, seguí a lo largo del curso del mundo, el espíritu «que ahora actúa en los hijos de desobediencia» (Efesios 2:2). Me deleitaba en que el demonio me retuviera cautivo a su voluntad (2 Timoteo 2:26), habiéndome cubierto de toda injusticia, queoperaba con tanta fuerza en mí, que apenas había quien me igualara en maldecir, jurar, mentir y blasfemar el santo nombre de Dios. 1

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Estaba tan arraigado en estas cosas que pasaron a ser para mí como una segunda naturaleza. Esto ofendió tanto al Señor que incluso en mi infancia El me envió pavorosos sueños y visiones Porque, con frecuencia, después de haber pasado undía en el pecado, era afligido en gran manera, cuando dormía, por el sentimiento de la presencia del demonio y espíritus malignos, que, según pensaba yo entonces, trataba de llevárseme con ellos, y yo no podía librarme. Fue durante estos años que yo estaba gran-demente turbado por ideas sobre los horrorosos tormentos del fuego del infierno. Y temía que mi destino se hallaba entre aquellos diablos ymonstruos infernales que están atados con cadenas y argollas de oscuridad, esperando el juicio. Cuando era un niño de unos nueve o diez años, estas cosas desazonaban mi alma, hasta el punto que incluso en medio de muchos juegos y otras actividades de niños, y entre el recreo con mis amigos despreocupados, yo me hallaba muy deprimido y afligido en mi mente, por estos pensamientos; con todo y o nopodía desprender-me de mis pecados. Estaba tan abrumado por la desesperación de que no vería nunca el cielo, que muchas veces deseaba que, o bien no hubiera infierno, o que silo había, yo pudiera ser un diablo, porque suponía que sería mucho mejor el atormentar a otros que el ser uno mismo sometido a tormento. Después de un tiempo cesaron estos terribles sueños, y pronto los olvidé, pues mis viciosy placeres pronto borraron la memoria de ellos, como si nunca hubieran existido. Y entonces, con más deseos que nunca, di rienda suelta a mi concupiscencia y me regodeaba en toda clase de transgresiones contra la ley de Dios; de tal modo que era el cabecilla de toda especie de vicio e impiedad, hasta el tiempo en que me casé. Pero si no hubiera sido por un milagro de la gracia, no sólo hubieraperecido de un golpe de la justicia eterna, sino que hubiera quedado como vergüenza y ludibrio ante la faz de todo el mundo. Durante estos tiempos, el pensar en Dios me era muy desagradable. No podía tolerar estos pensamientos yo mismo, ni podía aguantar que otros los tuvieran; y siempre que alguien leía libros cristianos, yo pensaba que el tal era como si se hallara en una cárcel. Entonces yo...
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