La ética de sabater y las enseñanzas de la historia

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  • Publicado : 9 de enero de 2011
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LA ÉTICA DE SABATER Y LAS ENSEÑANZAS DE LA HISTORIA

Por B. Patricia Barrera Salazar

Hace algunos años, cuando estaba de moda esta obra, atisbé en ella, para enterarme de su contenido. Tiempo después vuelvo a hojear la obra más famosa de Savater y con ello a confirmar la opinión que tengo de la misma, que adelanto: sigue siendo la misma que me produjo aquella ya lejana lectura. En miopinión esa obra exhibe a Savater como un diletante de la filosofía.

Para desencanto de sus muchos seguidores y hasta corifeos. Creo que poco favor le hace al fortalecimiento de una cultura de la ética hispánica una obra como ésta.

Considero que después de esta afirmación, más de uno levantará la cejas o fruncirá el ceño: y con justificada razón, este libro lo precede la fama que muchos de suslectores le han creado desde su aparición, incluido su sello editorial. Los primeros por gusto y afición, que para mí, ello está bien, el segundo, por cuestiones meramente comerciales, que según yo está mal.

Dicho lo anterior, entro en materia. Desde mi perspectiva, Savater pretende sin declararlo, hacer una propuesta universal de una ética que me parece sesgada, pues siguiendo el pensamientode Popper, la ética requiere de apellidos, esto es de calificativos que acoten la aplicación de su validez a un grupo socialmente determinado en un lugar y en un tiempo específicos; por lo que la posición del autor a pesar de que se apoya en nuestra hispanidad para pretender legitimación mediante un conjunto de valores comunes, deja sin definir cuáles y cómo son esos principios y valores queunifican a los hispanoamericanos, por consiguiente no explica esa pretendida universalidad hispana. Lo cual, de suyo, es en sí una conducta intelectual temeraria.

En ese sentido leo en el sustrato del discurso de Sabater un posicionamiento judeo-cristiano occidentaloide, con una poderosa carga clasemediera (pequeño burguesa, dirían los marxistas) cuyo discurso va dirigido a una sociedad urbana,cuyo status económico y cultural está perfectamente definido en las llamadas clases medias ilustradas del fines del siglo pasado. Luego no debe aplicarse como pretende el autor, a otros sujetos sociales.

El posicionamiento de Savater me obliga a confrontar su pensamiento con el de Paulo Freire (“La Educación como Práctica de la Libertad”). El primero propone una posición acomodaticia, elsegundo una posición en crisis, de cambio, el primero una moral acabada, estática, inmutable, el segundo una nueva moral, acorde a los tiempos, una moral revolucionaria, de vanguardia; el primero propone la moral de los privilegiados de los beneficiarios del statu quo (que tiene escuela, papá, desayuno y pueden lavarse los dientes) el segundo la moral los marginados, los parias de la modernidad, losproscritos de los beneficios del capitalismo.

Qué enseñar, para que enseñar, cómo enseñar, ese es el quid. Y es que los principios y valores cambian de lugar a lugar y de tiempo en tiempo, por ello el concepto de libertad, que el autor propone como la esencia de la ética (p50) es necesariamente relativo, pues ese valor, no es el mismo para una cultura que para otra, ni aun para los que tieneno pertenecen a la misma nacionalidad, por ejemplo, el concepto de libertad no es el mismo para nuestros abuelos que para nuestros padres y más aún, para la generación de la posmodernidad y el nuevo milenio; tampoco el concepto de libertad es el mismo para los pueblos indios que para los mestizos, para los que viven en el sur que para los habitan en el norte del país.

Considero que debemos deretomar nuestra lectura de Bertrand Russell, que decía “Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización” y mirar hacia el futuro sin dogmatismos, sin la tentación de querer dictarle (de dictadura) al futuro nuestras propias reglas del juego; que además de ser ello fatuo es iluso y nada pedagógico.

No debemos, con el son de la buena fe,...
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