La crítica spinoziana a la concepción cartesiana del error

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  • Publicado : 6 de septiembre de 2012
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Yael Gaisiner



 


La crítica spinoziana a la doctrina cartesiana del error: una interpretación práctica

 
 


Introducción

 
La refutación de la doctrina cartesiana del juicio y su sustitución por una doctrina propia la vincula Spinoza explícitamente con sus consecuencias prácticas: en el escolio que cierra el segundo libro de la Ética, tras haber respondido a los posiblesobjetores, señala ventajas de tipo individual y social. Aunque se admita que estas ventajas podrán ser conocidas mejor por lo que se expone en la quinta parte, Spinoza considera que lo establecido hasta entonces, al refutar “la causa del error comúnmente admitida”  es suficiente ya para pensar las ventajas prácticas de su doctrina, caracterizada más ampliamente en escolios y corolarios en oposiciónal cartesianismo.
 
En nuestra lectura trataremos de tomar cuenta de la relación declarada por Spinoza entre su doctrina del error y algunos planteos prácticos. Es oportuno recordar que, en el plano individual, uno de los remedios a los afectos es la posibilidad de ordenarlos racionalmente[1]; mientras en el de la vida común la posibilidad de dotar un documento producto de la imaginación de unsentido racional que atienda a sus particularidades, por un lado, y la posibilidad de ordenar las ceremonias, que impactan sobre la imaginación, son claves en la disputa contra el poder teológico. Además, esta disputa tiene un punto de partida importante en el análisis que de la idea de libertad, primero imaginada en el hombre, y luego proyectada a Dios ofrece Spinoza en el apéndice al libro I dela Ética. Nos proponemos, pues, mostrar que, aunque otras direcciones son válidas en el análisis del rechazo de Spinoza a la doctrina cartesiana del juicio son válidas, varios de sus aspectos parecen también comandados por sus exigencias prácticas. En particular, la posibilidad de dar cuenta racionalmente de las representaciones imaginarias que no puede ser disociada de la crítica a la oposiciónentre las ideas como objetos pasivos y la voluntad como facultad indeterminada.
 
En primer lugar examinaremos estas cuestiones en la solución cartesiana al problema del error, tal como se expone fundamentalmente en Meditaciones IV, identificando los aspectos que serán objeto de una crítica más severa, libertad de la voluntad, carácter esencialmente oscuro de las ideas imaginarias. En la segundaparte analizamos el tratamiento que Spinoza hace de esos aspectos en el segundo libro de la Ética.  


 


 


1. La solución cartesiana al problema del error

             
a.   La voluntad libre: teodicea cognitiva y responsabilidad del sujeto
 
 
La solución que aporta Descartes al problema del error tiene como centro principal excluir a Dios, garantía de veracidad para las ideasclaras y distintas fuera de la esfera del cogito, de la responsabilidad por la falsedad. Se trata, según Simmons[2], de ofrecer una teodicea cognitiva que excuse a Dios de la falsedad de los juicios basados en las representaciones provistas por el aparato sensorial humano; así, ya en la sexta Meditación, será posible restituir a las ideas sensoriales un valor en la preservación del compuestohumano. Nos interesa en esta parte destacar los elementos que serán objeto de críticas más explícitas en la Ética: las facultades cognitivas y en particular la voluntad libre, y el estatus de cierta falsedad interna dado por Descartes a las ideas de la imaginación.
 
Tras haber establecido, en la tercera Meditación, la existencia de un Dios veraz que es al tiempo garantía de las ideas claras ydistintas, la cuarta Meditación se propone explicar la posibilidad y mecanismos del error, sin que ello implique aceptar una facultad de errar en el hombre que provenga de Dios[3]. De la preocupación por disculpar a Dios de la mera posibilidad de errar, surge el planteo de una segunda facultad implicada en el juicio:
 
“Y ciertamente no cabe duda de que Dios pudo crearme tal que no me equivocase...
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