La doctrina bíblica sobre el espíritu santo

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La Doctrina Bíblica sobre el Espíritu Santo

“Pero recibiréis poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1.8).

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Deidad. Este tercer lugar, no significa que Él sea inferior a los otros miembros de la Deidad puesto que los tres, elPadre, el Hijo y el Espíritu Santo, participan de la misma esencia divina.

Definir al Espíritu Santo como si fuera un poder o una influencia impersonal, niega su personalidad divina y lo degrada a lo meramente utilitario, es decir, se lo podría obtener y usar como en antaño pretendió Simón (Hechos 8.26-40). Por el contrario, reconocer su personalidad divina permite una comunión íntima con Él (1Corintios 13.14).

Desde los orígenes del cristianismo hasta nuestros días, se ha cuestionado tanto la deidad como la personalidad del Espíritu Santo. Por lo tanto, es necesario responder una vez más la pregunta: ¿Es realmente el Espíritu Santo, una persona divina, distinta del Padre y del Hijo?

Resolver esto es esencial para comprender no sólo su naturaleza sino su papel en el plan salvadorde Dios. El desafío de hallar la verdad sobre tan importante asunto, se emprenderá definiendo, en primer lugar, su personalidad, en segundo lugar, su divinidad, para finalmente, determinar su relación con los demás miembros de la Deidad.

I. La personalidad del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo posee los atributos esenciales de la personalidad: tiene voluntad (1 Corintios 12:11),inteligencia (Hechos 15:28; Romanos 8:27; 1 Corintios 2:10-11) y sentimientos (Romanos 15:30). Además, actúa como persona: enseña (Juan 14:26; Lucas 12:12), testifica (Juan 15:26; Romanos 8:16; 1 Pedro 1:11), convence (Juan 16:8), guía (Juan 16:13), oye (Juan 16:13), habla (Juan 16:13; Hechos 8:29; 13:2), revela (1 Corintios 2:10), inspira (2 Pedro 1:21), llama (Hechos 13:2; 20:28), envía (Isaías 48:16;Hechos 13:4), concede dones (1 Corintios 12:7-11), prohíbe (Hechos 16:6-7) e intercede (Romanos 8:26-27). También se le puede tratar como persona al: mentirle (Hechos 5:3), tentarlo (Hechos 5:9), resistirlo (Hechos 7:51), entristecerlo (Efesios 4:30), enojarlo (Isaías 63:10), ofenderlo (Hebreos 10:29), blasfemar contra Él (Mateo 12:31) e invocarlo (Ezequiel 37:9). Además, se destaca lapersonalidad del Espíritu Santo, al emplear el término “Espíritu” siempre en relación con el pronombre personal masculino a pesar de que en griego el vocablo, sea neutro (Juan. 16:13-14; Hechos 13:2).

La Biblia es clara al atribuirle al Espíritu Santo una personalidad distintiva, por ejemplo: En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo asumió la forma como de una paloma (Mateo 3.16-17; Marcos 1.9-10).Previo a la tentación, se dice que Jesús fue “lleno del Espíritu Santo” y “llevado por el Espíritu al Desierto” (Lucas 4.1) aquí no se da a entender que Jesús se llenó de sí mismo y que por sí mismo fue al desierto, por el contrario fue lleno de “otro” y guiado por ese “otro”. La promesa de Jesús, el Hijo de Dios, de rogar al Padre por “otro Consolador” (Juan 14.16), a quién más adelante identificacomo el Espíritu Santo (Juan 14.26) afirma la distinción entre el Padre, a quien se le hace la solicitud, Jesús el Hijo, el solicitante, y el “otro Consolador”, el Espíritu Santo. Que se perdone al que “hable contra el Hijo del hombre” no así al que “hable contra el Espíritu Santo” (Mateo 12.31-32) evidentemente apoya que el Hijo y el Espíritu Santo no son una y la misma persona. Por último,la fórmula trinitaria expresada en la comisión evangélica (Mateo 28.19) establece la “pluralidad triple” de Personas divinas en la Deidad.

Se debe ser muy cuidadoso al querer igualar a Jesús con el Espíritu Santo, basados en 2 Corintios 3.17, pues significaría negar arbitrariamente la evidencia que indica lo contrario y, estaríamos frente a una forma de la herejía del siglo III conocida como...
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