Leyenda de los loros disfrasados

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  • Publicado : 24 de marzo de 2011
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Leyenda Ecuatoriana: “Los loros disfrazados”

Guacamayos

Las abuelas indias de una tribu del Ecuador cuentan de qué manera dos hermanos se salvaron de ahogarse durante un gran diluvio. Es una historia antigua y por eso resulta diferente y curiosa.

Por esas tierras y montes hay una altísima montaña que tiene una virtud: cuando las lluvias causan inundaciones, sus cumbres se elevan dandoestirones hacia el cielo, de manera que parece una isla que nunca se sumerge. Y fue a esta montaña a la que subieron los dos hermanos, niña y niño, cuando el gran diluvio desbordó mares y ríos.

Sus nombres se olvidaron, pero podemos llamarlos Chonta y Pila.

Cuando vieron que el mar comenzaba a cubrir la tierra, Chonta tomó de la mano a Pila y corrieron hacia la cumbre salvadora que los libróde ahogarse. Toda la montaña temblaba a cada estirón de su mole y los niños tuvieron que quedarse agarrados a las raíces y a las rocas para no rodar hasta los abismos.

En cuanto pasó la lluvia, Chonta y Pila se asomaron a mirar los valles y vieron que todo estaba cubierto de agua. No podían bajar al lugar donde estuvo su cabaña; recorrieron la cumbre y encontraron una caverna que les serviríacomo refugio. Salieron a buscar algo que comer, pero sólo hallaron unas hierbas duras y raíces.

- ¡Ay! -lloró Pila-, ¡me duelen las tripas de hambre!
- A mí me gustaría tener una cabeza de plátanos y un ananá jugoso -suspiró Chonta.

Corrían entre las rocas levantando piedras para hallar algún bicho, pero en la noche estaban tan hambrientos como al alba.

Una tarde, al caer el sol, llegarona la caverna sin aliento ya para seguir viviendo.
Entonces la niña vio sobre la piedra donde machacaban las raíces un mantel de hojas frescas y sobre ellas, frutas, carnes, mazorcas de maíz y todo lo que habían soñado comer durante tantos días.

- ¡Mira!, ¿quién habrá traído esta deliciosa comida? -gritó Pila.
- No lo sé -contestó Chonta. Y se abalanzó sobre los manjares sin hacer preguntas.Pila hizo lo mismo y cuando estuvieron satisfechos se pusieron a dormir.
En sueños oyeron gritos y risas de los guacamayos, esos grandes loros que habitan en las oscuras selvas de los valles.

Al despertar, no tuvieron necesidad de recorrer los montes, porque los misteriosos seres continuaron llevándoles comida día a día. Nunca alcanzaban a verlos; acudían sólo cuando los niños dormían o sealejaban de la caverna.

Sintieron una gran curiosidad de saber quiénes eran los que con tanta generosidad los alimentaban; la curiosidad fue creciendo, sobre todo porque ya no tenían mucho que hacer, sino contemplar los valles convertidos en lagos y jugar.

- Escondámonos cerca, entre las rocas -sugirió Chonta.
- Así sabremos quiénes son -dijo Pila.

Antes del amanecer ambos se escondieronjunto a la caverna. Estaban nerviosos e impacientes. Pasaron las horas, el sol empezó a calentar las rocas y, con el calorcito, a los niños les dio sueño.

De pronto, algo que sobresaltó a Pila y a Chonta tembló en el aire como un arco iris. Al poco rato oyeron un fuerte aleteo y sonoros gritos. Se asomaron con cuidado y vieron unos grandes guacamayos los mismos que habitaban en las selvas,cerca de su antigua cabaña.
Sin embargo, su aspecto era diferente, sus plumas de radiantes colores no relucían.
Entonces se dieron cuenta de que los loros venían disfrazados con delantales y gorros de cocineros, lo que a los niños les pareció extraordinariamente cómico.
Les dio tanta risa que no pudieron seguir escondidos.

- Mira, Chonta, son loros disfrazados -se burló Pila.
- ¡Ja, ja, ja!,¡mira cómo las plumas les asoman por debajo de los delantales y de los gorros! -gritó Chonta, sujetándose la barriga de risa.

Los loros se enojaron al oír las burlas. No les gustó tampoco haber sido descubiertos. Con las plumas erizadas y los ojos chispeantes volaron lejos, llevándose la comida.

Los niños rieron largo rato; pero al ver que los guacamayos no regresaban y que luego pasaron los...
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