Libro el zahir

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 317 (79074 palabras )
  • Descarga(s) : 6
  • Publicado : 19 de octubre de 2009
Leer documento completo
Vista previa del texto
[pic]

EL ZAHIR – PAULO COELHO

Editorial Planeta, S.A.
Título Original: O Zahir
Traducción de Ana Belén Costas
Primera Edición, Mayo 2005
Impreso en España

Dedicatoria

En el coche, le había comentado que había puesto el punto y final a la primera versión de mi libro. Al empezar a subir juntos una montaña en los Pirineos, que consideramos sagrada y en la que hemos vivido momentosextraordinarios, le pregunté si quería saber cuál era el tema central o el título. Ella respondió que le gustaría mucho preguntármelo, pero que, por respeto a mi trabajo, no había dicho nada, simplemente se había puesto contenta, muy contenta.
Le dije el título y el tema central. Seguimos caminando en silencio, y en la curva, oímos un ruido; era el viento que se acercaba, pasando por encima de losárboles sin hojas, bajando hasta nosotros, haciendo que la montaña mostrase de nuevo su magia, su poder.
Después llegó la nieve. Paré y me quedé contemplando aquel momento: los copos cayendo, el cielo gris ceniza, el bosque, ella a mi lado. Ella, que siempre ha estado a mi lado, todo el tiempo.
Quise decírselo en aquel momento, pero lo dejé para que se enterase cuando hojease por primera vezestas páginas. Este libro está dedicado a ti, Cristina, mi mujer.
El Autor

Según el escritor Jorge Luis Borges, la idea del Zahir procede de la tradición islámica, y se estima que surgió en torno al siglo XVIII. En árabe, Zahir significa visible, presente, incapaz de pasar desapercibido. Algo o alguien con el que, una vez entramos en contacto, acaba ocupando poco a poco nuestro pensamiento, hastaque no somos capaces de concentrarnos en nada más. Eso se puede considerar santidad o locura.
Enciclopedia de lo Fantástico, 1953, Faubourg Saint–Peres

Soy un hombre libre

Ella, Esther, corresponsal de guerra recién llegada de Irak porque la invasión del país es inminente, treinta años, casada, sin hijos. Él, un hombre no identificado, aproximadamente veintitrés o veinticinco años, moreno,rasgos mongoles. Ambos fueron vistos por última vez en un café de la calle Faubourg Saint–Honoré.
La policía fue informada de que ya se habían visto antes, aunque nadie sabía cuántas veces: Esther siempre dijo que el hombre –cuya identidad ocultaba bajo el nombre de Mikhail– era alguien muy importante, aunque jamás explicó si era importante para su carrera de periodista, o para ella, como mujer.La policía inició una investigación formal. Se barajaron las posibilidades de secuestro, chantaje y secuestro seguido de muerte, lo cual no sería de extrañar en absoluto, ya que su trabajo la obligaba a estar frecuentemente en contacto con personas ligadas a células terroristas, en busca de información. Descubrieron que en su cuenta bancaria se retiró regularmente dinero en las semanas anterioresa su desaparición: los investigadores consideraron que eso podía estar relacionado con el pago de información. No se había llevado ninguna prenda de ropa pero, curiosamente, su pasaporte no fue encontrado.
Él, un desconocido, muy joven, sin ficha en la policía, sin ninguna pista que permitiese su identificación.
Ella, Esther, dos premios internacionales de periodismo, treinta años, casada.
Mimujer.
Inmediatamente me ponen bajo sospecha y soy detenido, ya que me he negado a decir cuál era mi paradero el día de su desaparición. Pero el carcelero acaba de abrir la puerta y ha dicho que soy un hombre libre.
¿Por qué soy un hombre libre? Porque hoy en día todo el mundo lo sabe todo de todo el mundo, sólo con desear la información, ahí está: dónde se utilizó la tarjeta de crédito, sitiosque frecuentamos, con quién dormimos. En mi caso, fue más fácil: una mujer, también periodista, amiga de mi mujer, pero divorciada –y, por tanto, sin problema en decir que estaba conmigo–, se ofreció para atestiguar a mi favor al saber que había sido detenido. Dio pruebas concretas de que estaba con ella el día y la noche de la desaparición de Esther.
Voy a hablar con el inspector jefe, que me...
tracking img