Los cínicos no sirven para este oficio

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  • Publicado : 14 de abril de 2010
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Me preocupan los criterios que se utilizan para seleccionar los conocimientos que hay que transmitir en la escuela. Y me preocupa más la actitud de los profesionales que tienen que realizar esacompleja, difícil y delicada tarea. Una de las que considero más detestables es la actitud cínica de quienes ridiculizan a los alumnos que no aprenden o que lo hacen a un ritmo lento o irregular. ¿No haymuchas cosas que esos profesores y profesoras no saben? ¿No podría ridiculizarles un sabio por la crasa ignorancia de que hacen gala en algunas parcelas del saber? ¿Qué mérito tienen respecto a losalumnos salvo el de haberles precedido en la inmensa caravana de la historia? Es más que probable, por simple estadística, que algunos de esos alumnos que están pacientemente sentados delante delprofesor le superarán en conocimientos y destrezas. Sólo falta tiempo. Y algunas oportunidades. El conocimiento académico tiene (o mejor dicho, debería tener) valor de uso. Es decir que debería ser útil paravivir, para comprender el mundo, para trabajar, para ser feliz… Esto es más que discutible, al menos por lo que respecta a algunos saberes que se enseñan y aprenden en la escuela. Y tiene también unindiscutible valor de cambio. Es decir que a quien demuestra haberlo adquirido se le concede una calificación de aprobado, notable o sobresaliente. Me pregunto muchas veces cuántos y quiénes están enla escuela por el valor de uso del conocimiento que se imparte en ella. Y cuántos por el valor de cambio que supone contar con una acreditación.
Ironiza Gelner sobre las obsesión por los certificadoscontando la siguiente anécdota. Por la afueras de la ciudad de Edimburgo paseaba un individuo excéntrico que se entretenía en detener a los viandantes y les preguntaba:
- ¿Está usted bien de lacabeza?
- Claro que sí, contestaban.
- ¿Me lo puede usted acreditar?
- Pues no sé cómo se acredita eso, le decían.
Y él, muy ufano, contestaba:
- Yo sí puedo acreditar que estoy cuerdo.
Y sacaba...
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