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  • Publicado : 15 de enero de 2011
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Introducción

En países como el Perú el problema no es la economía informal sino el Estado. Aquélla es, más bien, una respuesta popular espontanea y creativa ante la incapacidad estatal para satisfacer las aspiraciones más elementales de los pobres.
Cuando la legalidad es un privilegio al que solo se accede mediante el poder económico y político, a las clases populares no les queda otraalternativa que la ilegalidad. Este es el origen del nacimiento de la economía informal que Hernando de Soto documenta con pruebas incontrovertibles en su libro “El otro sendero”.
Legalizar una pequeña industria, en ciertas condiciones, está fuera de las posibilidades de un hombre de recursos modestos, como comenzaron siéndolo todos los informales del Perú.
Las estadísticas que acompañan al estudio deHernando de Soto y las que hemos adjuntando en el presente trabajo tienen, sin duda, un carácter aun demoledor, que proveen a sus análisis y opiniones de una poderosa lógica. Han pasado ya muchos años desde que se escribió esta obra y aun continúa con la imagen del país que delinea una armazón de datos trágica y absurda. Trágica porque en esta sociedad el sistema parece concebido para favorecerexclusivamente a los favorecidos y castigar, manteniéndolos en una permanente condición de fuera de la ley, a los que no lo son; y para ser más precisos en concordancia con nuestro trabajo, sin permitirles el acceso a beneficios crediticios a aquellos empresarios emprendedores que están dispuestos a salir de la informalidad en la que se encuentran, para aportar directamente al desarrollo económicodel país, e iniciar un compromiso ante aquellas entidades financieras que aun no están dispuestas a darles la confianza que necesitan para poder desarrollarse completamente. Y absurdo porque un sistema de esta índole se condena a sí mismo al subdesarrollo, es decir no solo a no progresar sino a hundirse cada día más en la ineficiencia y la corrupción.
Los emprendedores en un inicio carecían decapital y de formación técnica, que a pesar de los años transcurridos sigue siendo un gran problema para los empresarios formales e informales; y, no pueden pues en ese sentido aspirara a obtener créditos ni a operar bajo la protección de un seguro, ni de la policía, ni de los jueces, y sabían que su negocio estaría siempre amenazado por toda clase de riegos. Solo contaban con su voluntad desobrevivir, de mejorar, con su imaginación y sus brazos. Aun, a pesar de ello, las entidades microfinancieras prefieren ponerles trabas a los microempresarios que están tratando de salir del subdesarrollo en el que se encuentran; debido a la informalidad.
La informalidad es pues una réplica de las mayorías contras ese sistema que las ha hecho tradicionalmente víctimas de una suerte de apartheideconómico y legal. En ese sistema, las leyes parecían pensadas para cerrarles el acceso a cosas tan elementales como tener un trabajo y disponer de un derecho. Es así que renunciaron a la legalidad y como no había trabajo, lo inventaron, aprendiendo sobre la marcha lo mucho que no sabían, y, haciendo del defecto una virtud, administrando con sabiduría su ignorancia. Si bien es cierto, hay leyes que pocoa poco están mejorando y ayudando a la formalización de las microempresas, aun no es suficiente.
Hombres y mujeres que a fuerza de voluntad y de trabajo a veces sobrehumanos, sin la menos ayuda por parte del país legal y más bien con su hostilidad declarada, han sabido crear más fuentes de trabajo y más riqueza. Dicha hostilidad aun se muestra de manera latente en la dificultada de acceder aciertos financiamientos crediticios.
Se debe hacer un estudio minucioso sobre este importante tema: la informalidad como principal obstáculo de las microempresas para poder acceder al financiamiento crediticio y lograr el desarrollo integral de sus empresas y poco a poco el desarrollo económico del país; pues como lo dice Mario Vargas Llosa en el prólogo al libro he Hernando de Soto “El otro...
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