Pecados del historiador

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OCHO PECADOS CAPITALES DEL HISTORIADOR.

Dr. Luis Eduardo Cortés Riera. UCLA-UPEL-IPB-Fundación Buría. luiscortesriera@hotmail.com Carora-Barquisimeto, Venezuela, julio de 2007.

INTRODUCCION. Varias situaciones y experiencias en mi ya larga trayectoria como docente e investigador de la historia, así como la lectura de autores clásicos de la historiografía de todos los tiempos y lugares, mehan animado a escribir estas reflexiones que bajo el insidioso título que le di, ojalá motiven a los jóvenes cultivadores de esta ciencia social tan nueva y que aún se haya en el tránsito hacia su edificación, a esclarecer algunos conceptos y categorías, a plantear nuevas problemáticas y a deslastrarse de las viejas y falaces, pero muy influyentes ideas en torno a la historia que han hecho carreradesde tiempos de Heródoto o de Polibio hasta llegar a Edward Gibbon o Leopold Von Ranke, y que nos han llegado con fuerza y autoridad inusitada hasta el presente.

La palabra pecado que aquí empleo se la debo al insigne historiador francés, miembro del Collège de France, Lucien Febvre, quien dice del anacronismo que es el mayor de los pecados, el más imperdonable. Desde tiempos de mis estudiosde pregrado (1972-1976) en la ya bicentenaria Universidad de Los Andes y su Escuela de Historia, me había llamado la atención este pecado, el primero y más dañino que puede cometer el historiador. Pero los ojos de aquélla Escuela estaban en otros lados, la enseñanza de un marxismo vulgar asociado al estructuralismo, así como el repliegue de la izquierda insurreccional, y poco se atendía a laformación de los estudiantes en el oficio del historiador. Casi no se leía a Marc Bloch, y si ello se hacía, aquél privilegio lo gozábamos solamente los estudiantes de la especialidad en Historia Universal.

El creador de la concepción de la “historia total”, otro francés, el profesor Pierre Vilar me motivó con su obra Iniciación al vocabulario del análisis histórico (l980) magnífico trabajo deprecisión y de reflexión sobre lo histórico, donde nos dice: “Siempre he soñado con un “tratado de historia”. Pues encuentro irritante ver en las estanterías de nuestra bibliotecas tantos “tratados” de “sociología”, de “economía”, de “politología”, de “antropología”, pero ninguno de historia, como si el conocimiento histórico, que es condición de todos los demás, ya que toda sociedad está situada en eltiempo, fuera capaz de constituirse en ciencia”. En este sentido he creído necesario alertar sobre los errores y las omisiones más graves y más comunes que se cometen con la historia.

De Marc Bloch, creador de la idea del oficio del historiador, me he nutrido permanentemente para enseñar e investigar la historia con las aportaciones de todas las ciencias sociales (y a veces las naturales), elempleo del método comparativo como

propuso con Febvre en la Escuela de los Anales y que se presenta magistralmente en Los reyes taumaturgos (1924) y La sociedad feudal (1939-1940), pero sobre todo Apología de la historia o el oficio del historiador (1942), llamada por Georges Duby la “agenda de un artesano”, un libro escrito bajo la ocupación nazi de Francia, por lo que ha sido llamado “Elmanuscrito interrumpido del Marc Bloch,” que trata sobre los motivos por los que se estudia la historia y sobre el oficio del historiador. No es un libro de filosofía de la historia, ni un libro de metodología empírica: ha querido presentarnos los problemas, las dificultades que a un historiador se le presentan en la continua meditación de las razones de su trabajo; hacernos partícipes desde adentrode los procesos que éstos implican; en suma, guiarnos con su rica sensibilidad y vivacidad cultural a través de los secretos de su singular “oficio”. Es mi libro de cabecera.

Esta obra ha tenido un éxito notable en el mundo de habla castellana y se ha reeditado unas 19 veces hasta 1994 desde que el Fondo de Cultura Económica, México, la tradujo y editó por vez primera en 1952 (por Pablo...
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